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Friday, July 14, 2006

CAPITULO 2 ¿QUE ES EL DEBATE?

1. Acercándose a una definición.


Debate es el nombre de una actividad progresivamente institucionalizada por los individuos que la practican en el contexto de su cultura. Existen sociedades que le otorgan un alto valor a la práctica del debate, como una extensión natural del derecho de libre expresión; así también existen aquellos que no consideran tan valioso el intercambio argumentado de puntos de vista y basan sus sistemas políticos en credos religiosos, gobiernos totalitarios, dictaduras militares u otras anomalías sociales.

Que el debate esté institucionalizado significa que responde a ciertos ritos y costumbres que la identifican y la mantienen. Un debate tiene ciertas reglas, como todo juego de negociación, que pudiendo variar contextualmente, siempre existe y obligan a sus participantes a respetarlas.
La formalidad que subyace a las reglas del debate, ayuda a distinguirlo de la simple conversación, o de otra forma de oposición dialógica.
Se puede identificar un debate cuando se observa a dos o más individuos en un diálogo que enfrenta posiciones o puntos de vista argumentalmente opuestos.

Revisando un ejemplo:

EJEMPLO 1:

Conversación de un alumno con su docente a propósito de la etimología de la palabra debate:

Docente: Etimológicamente, la palabra ‘debate’ es deudora del verbo latín “batir”, que se escribiría ‘battere’ o ‘battuere’, que en nuestra lengua refiere al concepto de ‘golpear’.

Luís: O sea, Profesor, que el debate es algo así como pelear o darse de puñetes.

Docente: No exactamente, en francés antiguo, los vocablos ‘debat’ y ‘debattre’, eran sinónimos de ‘lucha’, de donde la partícula ‘de’ señalaba ‘separación’ o ‘contrariedad’.

Luís: Pero es más o menos lo mismo. Lo único que agregó ahora es eso de la separación y la contrariedad. ¿Cuál es la diferencia?

Docente: Podríamos decir que la diferencia se puede observar en que ‘debate’ significaba en francés antiguo lo que nosotros entendemos actualmente por ‘contienda’ o ‘duelo’.

Luís: Sí. Pero en francés antiguo y yo hablo en español. Además, cuando he visto la TV a veces sólo falta que comiencen a darse manotazos.

Docente: Lo que ocurre es que las controversias siempre mueven las pasiones, así como cuando tú eres del Colo-Colo y conversas con alguien que es de la “U”. A veces te sientes como impotente de no resolver las diferencias con palabras.

Luís: pero para entenderle bien profesor... ¿me podría dar un ejemplo?

Docente: Debate significaba en estas lenguas antiguas de las que te hablo, algo así como
“batirse a duelo”. ¿Has visto películas de pistoleros cuando el sheriff del pueblo se bate a duelo con el malo? Eso mismo pasa con el debate. No se trata de darse de balazos de buenas a primeras. Siempre es necesario un ritual o una ceremonia anterior. Debe haber un momento para acercar las diferencias, para discutir o hasta para insultarse, puesto que así muchas veces no es necesario llegar a la violencia. La gente se arrepiente o se desahoga.

Luís: interesante lo que me contó sobre el debate profesor, ahora me encantaría poder practicarlo.

Docente: perfecto, entonces organicemos uno con tus compañeros para la próxima clase.
Desde una perspectiva bastante difundida, podemos decir que el debate es “un acto de habla”10 que tiene como uno de sus objetivos la persuasión, es decir, el lograr conseguir adhesión para un discurso o punto de vista. Sin embargo, es posible sostener que la participación en el debate, va mucho más allá del ejercicio de una función puramente retórica, poniendo en juego todo un arte de discutir, que podemos definir como:

“Comprometerse con la defensa de una tesis sin pretender imponérsela a los demás a cualquier precio y tratando de conquistar el acuerdo de la parte contraria sin robarle la palabra y reducirla a silencio” 11

Se puede ver en esta definición tres elementos esenciales de considerar a la hora de entender qué es el debate, a saber, la defensa de una tesis, la colaboración y el acuerdo. Estos tres elementos son característicos también de la argumentación. Destacar que un elemento fundamental de toda actividad argumentativa es la existencia de un “desacuerdo” o de “opiniones opuestas”, pues si no existiera el desacuerdo o la expectativa del mismo, no haría falta argumentar.

Con este antecedente, para entender el sentido y motivación de un debate, así como para entender la actividad que lo sustenta, esto es, la argumentación, resulta necesario referirse brevemente a su origen, vale decir, al conflicto.

Se parte por sostener la vivencia cotidiana del hecho frecuente en nuestras vidas de la experiencia del conflicto, es decir, la oposición real o potencial de puntos de vista sobre una tesis o curso de acción.

EJEMPLO 2

¿Qué debo hacer? ¿Le digo -honestamente- al Director, que me quedé dormido, o le cuento que se me rompió una cañería y se me inundó la casa, evitándome una amonestación?

Hay tradicionalmente un tipo de conflicto que ubicamos en nuestro interior (como en el ejemplo 2), y que se supone deambula por lugares recónditos del alma o la razón. No obstante, reconocemos cotidianamente otro tipo de conflicto, aquel que externalizamos a través del lenguaje, y que enfrenta al otro concreto o “a un otro” impersonal o inespecífico, como la protesta que un ciudadano hace frente a La Moneda.

EJEMPLO 3:

Tomando un megáfono con la mano derecha, me dispongo a leer una carta dirigida al Presidente de la República firmada por un grupo de jóvenes pro democracia.

“Señor Presidente:
Como próximos ciudadanos y ciudadanas de este país, queremos expresar nuestra preocupación por el hecho de que la voz de miles de nosotros no cuente
a la hora de legislar respecto a medidas que afectan directamente nuestro propio futuro y el futuro de nuestros hijos. De este modo, resulta una paradoja y más aún, una injusticia, que en el proceso de la ley de divorcio no se tomara en cuenta nuestra opinión sobre el valor de la familia y el derecho de contar con una en buenas condiciones (...)”

Bien, respecto de este último ejemplo, se puede afirmar que la condición esencial que lo distingue de la cavilación o conflicto interior, es la capacidad de externalizar un razonamiento. Esta externalización, es posible a través del lenguaje, ya sea oral o escrito y permite además algo muy importante, exponer una razón o punto de vista contrario. Acerca de un argumento implícito no es posible exponer una razón contraria, puesto que no se conoce el punto de vista, aún cuando se supone que alguien lo tiene y de hecho: ¡todos tienen un punto de vista!


Recapitulando, se tiene en síntesis dos características del conflicto externo:

a) Se explicita o externaliza a través del lenguaje ya sea verbal, no verbal y/o escrito.
b) Permite refutar, apoyar o confirmar un punto de vista (dado que un punto de vista es conocido a través de su exposición fónica, gestual o gráfica)

Ahora bien, es importante señalar que pocas veces en la vida se enfrentan conflictos en que las cosas son completamente “buenas” o completamente “malas”, aún cuando en la vida adolescente esta parece la única condición posible de la realidad. No obstante, a medida que se suceden las estaciones en la experiencia, la retina cada vez distingue más y mejor la infinita variedad de grises en el horizonte.

EJEMPLO 4

Motivo de la controversia: Un padre, viendo que su hijo se abandona a la vida licenciosa, hace lo mismo. El hijo acusa al padre de demencia.

Argumento a favor del padre: El hijo que acusa experimenta sentimientos contradictorios, quiere que se condene al padre licencioso para que así se le absuelva a él de su propia conducta.

Argumento a favor del hijo: El padre es finalmente el responsable de la conducta del hijo pues no lo ha educado bien, ni le ha transmitido principios sólidos y podría decirse entonces que ha sido él quien le ha conducido por mal camino.

A modo de comentario podemos sugerir para esta controversia una solución dictada por el sentido común: “¿por qué no cambian los dos?” 12
Este es un muy buen ejemplo de un dilema, vale decir, una problemática para la cual encontramos buenas razones en ambos lados de la disputa. El dilema en un contexto de habla efectivo plantea la necesidad de encontrar un “criterio” que permita resolver la controversia en un escenario bastante difícil, dado que, como ya fue mencionado, no existe un punto de vista correcto, en el sentido de que para ambos puntos de vista, existirían buenas razones de apoyo. Por otra parte, otro agravante de la situación es “la ocasión” de la controversia. En condiciones reales, la negociación de un punto de vista en oposición a otro, se da en cuestión de segundos y no existe posibilidad de consultar un texto de apoyo o recordar una regla lógica o de otro tipo que nos permitiese salir del paso.

Es aquí donde se encuentra una primera utilidad para el entrenamiento de las habilidades asociadas a la controversia o debate: el dominio de las formas de resolución de conflictos en situaciones reales de habla; situaciones que demandan al sujeto, su capacidad de situar el conflicto o controversia como requisito necesario en el proceso de negociación de significados respecto a la realidad externa o subjetiva y no como impedimento para dicha negociación.
Una vez hechas estas aclaraciones preliminares, se pasará ahora a ubicar el debate en el entramado de otras formas de intercambio dialógico, a través de su contextualización en una tipología o clasificación de diversos juegos de lenguaje que implican algún tipo de oposición o controversia.


2. El Debate: Un tipo particular de oposición dialógica.


Tal como se acaba de mencionar, resulta importante situar -y en ese mismo gesto diferenciar- las particularidades de este juego de lenguaje que es debatir.
Para esta tarea, se ha seleccionado -por su claridad y precisión- la tipología planteada por Cattani 13 relativa a diversas formas de oposición dialógica.
El siguiente cuadro clasificatorio, permite singularizar el debate entre otras formas de intercambio u oposición dialógica.

DIALOGO
Original y literalmente significa “hablar con, razonar junto a”. Este discurrir juntos ha adquirido una connotación positiva como método privilegiado de búsqueda y de conocimiento a través de contraste y colaboración.....

DISCUSION
(En sentido estricto) Puro contraste de ideas, exento de carácter conflictivo.
Cada interlocutor manifiesta su parecer sobre la verdad de una tesis o sobre la pertinencia de una proposición

DEBATE
(En sentido estricto). Una competición (un reto, un desafío) entre dos antagonistas en la que, a diferencia de lo que ocurre en una simple discusión, existe una tercera parte (un juez, un auditorio) cuya aprobación buscan los dos contendientes.

POLEMICA
Debate al que se añaden dos elementos, la agresividad y el carácter irreductible de las posiciones. La polémica, como evidencia su etimología original (“guerra”), remite directamente al ámbito bélico.

CONTROVERSIA
Divergencia de opiniones continua y encendida que puede referirse también a intereses (en materia laboral por ejemplo), cuestiones de principio y opiniones.
La controversia es lucha continua, periódica y no concluyente.

DISPUTA
Debate de naturaleza doctrinal o académica, que puede realizarse también con fines de ejercitación.
La disputa es predominantemente filosófica, teológica o literaria, y suele producirse entre expertos, técnicos o estudiosos. La finalidad de sus participantes es lograr que prevalezca una de las posiciones.

DIATRIBA
Debate áspero y polémico, de naturaleza teórica, erudita o filosófica (la etimología griega remite a “pasatiempo” o “perdida de tiempo”). A diferencia de la disputa, nunca es ficticia ni busca objetivos didácticos.

En esta tipología se encuentran siete formas de intercambio argumentativo desde el diálogo a la diatriba, en una progresión que va desde lo más colaborativo a lo menos colaborativo, elevado y agresivo.
La mayoría agrega elementos distintivos al anterior que son los que finalmente las separan y las oponen.
Lo importante será entonces distinguir cuándo una oposición dialógica es efectivamente un debate y cuándo, otra cosa.

Es frecuente que quienes organizan por primera vez un debate tengan algunas confusiones con la disposición de las partes, la organización, preparación, y otras vicisitudes del debate. Sin embargo, una dificultad menos notoria, pero no por eso menos grave es la confusión de los géneros o subtipos de intercambio argumentativo.

Es deber del docente cuidar que su actividad se mantenga dentro de los cánones del debate, es decir del intercambio dialógico argumentativo con fines competitivos, que tiene como fin convencer a un juez neutral de la razonabilidad de un punto de vista sobre otro completamente opuesto.

De lo anterior se desprende que el docente deberá cuidar, entonces:
a) Que el debate tenga como referencia un conflicto de opinión, es decir, que existan dos puntos de vista opuestos y compitan por la evaluación de un jurado.
b) Que el intercambio argumentativo respete normas básicas de convivencia y no impida la libertad de expresión.
c) Que no se convierta en un intercambio puramente académico y se concentre en su naturaleza práctica.


3. Formatos más conocidos de Debate.

DEBATE DEBATE DE LITIGACION
PARLAMENTARIO PROYECTOS ORAL


En el punto se intentó situar el debate como un tipo -entre otros- de oposición dialógica o
intercambio argumentativo. El objetivo de esta clasificación no era otro que brindar cierto contexto al lector que le permitiera relacionar el debate a ciertas tareas y objetivos, sin confundirlo con otras formas de intercambio argumentativo.
Pues bien, cumplido ese objetivo es hora de conocer las formas de debate más estudiados o más frecuentemente usados en educación.
Es necesario advertir al lector que se pasará revista a más de un tipo de debate. A lo largo del texto, sin embargo se hará referencia continuamente al debate parlamentario, pues es éste el tipo de debate conocido masivamente por los Torneos que organiza el Ministerio de Educación y la Universidad Diego Portales. No obstante esta situación, los conocimientos que en este texto podrán recoger y las recomendaciones prácticas que se intentan, también podrán servir para implementar las otras formas o tipos de debate.

Dicho de otro modo, se pretende entregar las herramientas y lineamientos básicos de las técnicas de interacción argumentativa en el contexto estudiantil, pero serán los docentes los llamados a adaptarlas a su experiencia específica.

3.1. Debate Parlamentario

Es el tipo de debate que se abordará en extenso en este “Manual de Apoyo a la Docencia”. Se llama Parlamentario porque sigue las directrices formales del debate propio de los parlamentos de las naciones en régimen democrático, como la nuestra.
Tradicionalmente se ha entendido que el discurso deliberativo, aquel que se lleva a cabo en el debate, tiene como referente la asamblea (en el caso de los discurso parlamentarios la asamblea está compuesta por el conjunto de diputados o senadores presentes en la cámara). Es esta la que debe decidir si los puntos de vista expuestos son razonables como propuestas legislativas a respaldar o no lo son. La asamblea en nuestro caso será el jurado y secundariamente el público que asiste a los debates.

En el siguiente capítulo se desarrollarán los aspectos específicos de esta forma de debate.
(Figura 1)

3.2. Debate de Proyectos
Una modalidad de debate que se puede implementar en “La Educación Técnico Profesional” es la “Defensa de Proyectos”. Pensando en las necesidades que han manifestado los docentes de los liceos técnicos, comerciales o polivalentes de la Región Metropolitana que participan regularmente de los Torneos de Debate, se entrega una propuesta específica que puede servir para estos establecimientos en todo el país.
(Figura 2)

Aún cuando la participación de estudiantes de liceos técnico profesionales en los torneos de debate tradicionales les entrega -a juicio de sus docentes- una serie de beneficios para su futuro laboral, se puede potenciar este trabajo con actividades paralelas y complementarias.
Tal como en otros tipos de debate el centro de la controversia es el enunciado que motiva el intercambio de argumentos. Pero en este caso el enunciado no es sólo la proposición problemática de una política pública o un tópico ambiental, sino que un proyecto concreto y acotado.

Este proyecto debe estar abierto al concurso de dos bancadas o incluso tal como en una licitación, a muchos equipos.
Una comisión de docentes del liceo presentará una licitación abierta para todos los equipos que quieran inscribirse en el Torneo de Debate de Proyectos Técnicos. Cada equipo deberá contar con la supervisión de un docente que los guiará y cuidará que respeten las bases del concurso.

Es necesario que con anterioridad al certamen los docentes de la comisión hayan realizado una pauta de evaluación que contenga todos los ítems a evaluar, velando por que ésta sea conocida públicamente y esté a disposición de quien quiera consultarla.
Los objetivos fundamentales de este Torneo de Debate de Proyectos Técnicos serán similares a los de los torneos de debate tradicionales, pero agregarán destrezas básicas para el desarrollo profesional de los estudiantes de estos liceos como habilidades de negociación, conocimientos técnicos básicos de presentaciones profesionales y habilidades en la confección de proyectos.

Por otra parte, hay ciertas puntualizaciones técnicas específicas al Debate de Proyectos que hay que mencionar:

a. La diferencia en los turnos argumentativos, es que en el Debate de Proyectos no se usarán sólo los podios y la voz será la única herramienta persuasiva. Los miembros de un equipo deberán trabajar en torno a lo que se denomina “Presentaciones Profesionales”, es decir, deberán defender un proyecto determinado apoyados de presentaciones en power point, papelógrafo, u otros formatos audiovisuales, con la asistencia de sus compañeros.

b. Los equipos podrán ser multidisciplinarios dependiendo de la naturaleza de los concursos.

c. Se puede mantener la estructura básica de tres fases pero es necesario ser flexibles en la utilización del tiempo, asignándose un total de 12 a 15 minutos para ser libremente administrado por un equipo. Luego se replica o refuta respondiendo interrogaciones cruzadas tanto de su contraparte como de un jurado compuesto por docentes del liceo14.

3.2 Litigación Oral

En sentido estricto, las diferencias con el Debate Parlamentario radican en que este último está orientado hacia la deliberación en una asamblea que debe escuchar las argumentaciones de bancadas opuestas en sus puntos de vista con el fin de tomar una decisión. La decisión se toma en un juicio que determinará la razonabilidad de las argumentaciones y su capacidad de resolver el conflicto al que se refieren según un jurado previamente establecido.

En el caso del Debate Forense, las argumentaciones están orientadas a fijar o resolver un conflicto que tiene como referencia un hecho. La proposición que se debate puede ser “una teoría o hipótesis del caso” si se refiere a un hecho penal. También puede tratarse de una tesis médica sobre la hora y circunstancias de la defunción de un individuo. Es notable su utilidad para aplicarlo como didáctica en los subsectores de ciencias.

En general la característica forense está determinada por la lectura que se puede hacer de los hechos, las interpretaciones, conjeturas y correspondencia con la realidad, respecto de ciertos criterios, sean estos de ámbitos tan diversos como la jurisprudencia o la ciencia.
Ahora se hablará, brevemente, en lo que se denomina “Litigación en Juicios Orales”.
La litigación es una forma específica y altamente especializada de Debate Forense. Para conocer mejor la técnica del litigio se recomienda el texto sobre Juicios Orales en la Reforma Penal de la Universidad Diego Portales15, en él se encontrará una descripción exhaustiva de los procedimientos de un litigio en el marco de la reforma al sistema procesal penal chileno. En una adaptación del texto ‘Litigación Penal en Juicios Orales’16, a continuación se entrega una forma de juicio oral que se puede aplicar, por ejemplo, a casos de disciplina en un establecimiento durante un consejo de curso.

La recreación de un juicio oral en el contexto del consejo de curso aporta principalmente en tres aspectos centrales para el proceso educativo:

a. En lo concerniente a la aplicación de normas disciplinarias, existe la percepción de los estudiantes de no estar aplicando el valor de la justicia según lo que se les enseña y difunde en los textos escolares. Los estudiantes del sistema escolar chileno muchas veces se quejan de reglamentos de disciplina aplicados con arbitrariedad y de reglamentos de disciplina en los que la comunidad no ha tenido ingerencia.

b. Los procedimientos para aplicar los reglamentos aludidos frecuentemente no responden a lo que en jerga jurídica se conoce como “debido proceso”. Los estudiantes en algunas ocasiones son acusados por sus pares o docentes y no tienen las instancias para defenderse.

c. Pero lo más importante que se produce al tener la posibilidad de aplicar una técnica como el juicio oral en los liceos del país es que, a nuestro juicio, por una parte se está educando a los jóvenes en sus derechos fundamentales y por otro lado, comienzan a conocer un sistema que inicia su historia en Chile y que será su sistema procesal como ciudadanos de este país.
(Figura 3)

Un juicio oral y público despeja además las suspicacias de las comunidades escolares acerca de la aplicación de justicia en el contexto de la disciplina de un liceo. Nuevamente se observa en lo dialógico y en lo participativo, valores irrenunciables de la educación con fines críticos y del fortalecimiento de la ciudadanía.

Antes de comenzar a describir las partes del proceso de un juicio oral, se debe advertir la labor fundamental del docente en la contextualización, las razones y los objetivos de esta actividad en la sala de clases para sus estudiantes. Sin las explicaciones y aclaraciones previas del docente que dirige la actividad, fácilmente un juicio oral pude convertirse en una situación de menoscabo para un estudiante.

Debe reforzarse la idea de actividad educativa de la que los asistentes deben sacar lecciones relativas a su crecimiento moral y conducta ética en el liceo. Además, debe insistirse en el objetivo central que será el conocimiento de un sistema para el cual las conductas de entrada posibilitadoras de un buen ejercicio, son la honestidad y la veracidad. El fin último será mejorar la percepción de valores como la justicia, la honestidad, el honor y la veracidad, en el contexto de la convivencia docente-estudiante.

Una vez hechas estas aclaraciones, se verán ciertas puntualizaciones técnicas del Juicio Oral.

El Juicio Oral comienza con la exposición del profesor jefe del curso. Este debe verificar la asistencia de los intervinientes en el juicio, lo que incluye a los testigos (quienes observaron o presenciaron los hechos), peritos (estudiantes, paradocentes o docentes que pueden aportar desde su experiencia a la dilucidación de un caso), y demás personas que hayan sido citadas a la audiencia (estudiantes de otros cursos). Las personas que obligatoriamente deben estar presentes son los integrantes del jurado (grupo de estudiantes con mejor disciplina del curso), el fiscal (presidente de curso), el acusado y el defensor (el defensor debe ser otro estudiante para el cual el docente debe cuidar su preparación y compromiso con el valor de la presunción de inocencia).

Acto seguido de la exposición del profesor jefe se le concede la palabra al presidente de curso a fin de que exponga sus acusaciones y demandas. El contenido de su exposición tiene como objetivo explicar el contenido de la acusación. No tiene límites de tiempo para ello, pero el docente jefe debe cuidar el fijar límites de tiempo igualitarios para cada uno de los que intervengan en el juicio.

Luego se le concederá la palabra a la defensa. El abogado defensor debe exponer los argumentos que fundamentan su defensa con los mismos límites temporales que tenga el resto de los intervinientes.
Junto con ello el acusado podrá prestar declaración, caso en el cual, el docente jefe le permitirá expresar libremente su opinión respecto de las acusaciones que se le hayan formulado hasta ese momento.

Finalizada esta parte, el acusado podrá ser interrogado tanto por el presidente de curso como por el acusador (otro abogado que represente al o los afectado(s)), el defensor y otros compañeros. El docente jefe no puede obligar al acusado a prestar declaración bajo juramento sino sólo exhortarlo a decir la verdad.

Debe evitarse las preguntas sugestivas o capciosas a los intervinientes en un juicio, por ejemplo, aquellas que tienden a dar por reconocido un hecho que no hubiere sido verdaderamente reconocido.
Se prohíben estrictamente las amenazas, coacciones, promesas o cualquier método que menoscabe la libertad y la integridad física o psíquica del imputado.

Finalizada la declaración del acusado o si este decide no hacerla, el docente debe disponer la recepción de la prueba, la cual se debe producir en el siguiente orden: peritos; testigos; documentos; objetos y otras pruebas de carácter material y finalmente, reconstitución de escena.
Concluida la recepción de las pruebas el docente jefe otorgará sucesivamente la palabra al presidente de curso, al acusador, al defensor y a las partes para que expongan sus conclusiones (Alegatos Finales).

Concluidas las alegaciones de las partes y la intervención final del acusado, el tribunal deberá declarar cerrado el debate y procederá a la deliberación del fallo. La deliberación será realizada en una oficina separada de la sala de audiencias y deberá concluir con el veredicto de absolución o culpabilidad que será comunicado públicamente a los asistentes. (Cierre del Debate y Deliberación).

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