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Friday, July 14, 2006

MANUAL PARA EL DOCENTE SOBRE DEBATE ESTUDIANTIL

A contar de esta fecha comenzamos a publicar el texto “DEBATES ESTUDIANTILES” que es un apoyo a los docentes y que es manual editado por el Mineduc en el año 2004.

Autores:
Claudio Fuentes Bravo, Universidad Diego Portales
Paulina Chávez Ibarra, Universidad Diego Portales
Valeska Carbonell Montoya, Unidad de Apoyo a la Transversalidad
Jaime Coquelet Figueroa, Unidad de Apoyo a la Transversalidad
www.mineduc.cl

Índice Página

PRESENTACIÓN 4
INTRODUCCIÓN 6

CAPÍTULO 1:
LOS OBJETIVOS FUNDAMENTALES TRANSVERSALES
SE FORTALECEN A TRAVES DEL DEBATE 11

CAPÍTULO 2: ¿QUÉ ES EL DEBATE? 17
1. Acercándose a una definición 17
2. El Debate: Un Tipo Particular de Oposición Dialógica 21
3. Formatos más conocidos de Debate 22
3.1. Debate Parlamentario 23
3.2. Debate de Proyectos 24
3.3. Litigación Oral 26

CAPÍTULO 3: ¿QUÉ DEBATIR?: LA PROPOSICIÓN DE DEBATE 29
1. Contextualización 29
2. Preguntas que debemos evitar en el Debate 30
3. El sentido de la Pregunta o Proposición de Debate 32
4. Construcción de una Proposición de Debate 33
5. Estructura de una Proposición de Debate 35
5.1. Indicadores Modales 36
5.2. Intención Comunicativa 39
5.3. Tema 41
5.4. Contexto 41
6. Ejemplos de Proposiciones de Debate 42

CAPÍTULO 4: ¿CÓMO INVESTIGAR PARA UN DEBATE? 45
1. Consideraciones Generales 45
2. Dónde investigar 46
3. Cómo guiar la investigación 47
4. El informe de investigación 47
5. Fuentes de investigación en Internet 48

CAPÍTULO 5: CONDICIONES PREPARATORIAS
PARA ARGUMENTAR EN UN DEBATE 51
1. Contextualización 51
2. Condiciones Preparatorias del Debatiente 52
2.1. Primera Condición del Debatiente: Saber escuchar críticamente 52
2.2. Segunda Condición del Debatiente: Saber redactar un discurso oral argumentativo 54
2.3. Tercera Condición del Debatiente: Saber enfrentar la ansiedad en un Debate 56

CAPÍTULO 6: ARGUMENTACIÓN 57
1. Contextualización 57
2. El Modelo de Stephen Toulmin aplicado a la producción del Discurso Argumentativo 58
2.1. Elementos de cualquier Argumento 59
2.2. Ejemplos y Ejercicios 62

CAPÍTULO 7: LOS CAMPOS ARGUMENTATIVOS
EN LOS PROGRAMAS DE ESTUDIO 65
1. Fundamentación 65
2. Taller I: Campo Argumentativo Legal 67
3. Taller II: Campo Argumentativo Científico 71
4. Taller III: Campo Argumentativo Artístico 74
5. Taller IV: Campo Argumentativo Administrativo 77
6. Taller V: Campo Argumentativo Ético 81
7. Síntesis: Itinerario ideal para preparar la argumentación en un Debate 83

CAPÍTULO 8: LA EVALUACIÓN DEL DEBATE 85
1. Aspectos Generales 85
2. Formatos de Evaluación 87
3. Características de las Planillas de Evaluación para el TIND 89
4. Pauta de Evaluación TIND (competencias y criterios) 92
5. Comentarios y recomendaciones para cada ítem de la Pauta de Evaluación 97

CAPÍTULO 9: ¿CÓMO ORGANIZAR UN DEBATE? 107
1. Invitación al Docente 107
2. Organizando un Debate Parlamentario 108
3. Propuesta Didáctica 113

BIBLIOGRAFÍA 115

Presentación.

La educación tiene como finalidad contribuir al desarrollo de los niños, niñas y jóvenes, colaborando en su proceso de integración a la vida social, habilitándolos para la participación responsable en la vida ciudadana. Esta misión cobra cada día mayor importancia ya que la vida social está en permanente transformación, y por tanto, las formas de participación ciudadana varían y se hacen diversas, verificadas en distintos ámbitos sociales, políticos, culturales, económicos, comunitarios, locales, nacionales, regionales e internacionales.

La sociedad chilena requiere de ciudadanos y ciudadanas con habilidades, destrezas y conocimientos que le permitan integrarse al quehacer social para aportar en él, desarrollando las tareas y labores requeridas, y al mismo tiempo aportar a su dinámica de transformación. En el ámbito político, el ejercicio de la ciudadanía debe ser esencialmente participativo y responsable, asumiendo los desafíos de superación de la pobreza y de integración con otros, en contexto de globalización.

La educación asume este desafío e incluye en el currículo escolar, a través de los distintos
Subsectores de Aprendizaje, de los Objetivos Fundamentales Transversales y por medio de las diversas actividades y acciones que los establecimientos educacionales realizan, en vista a fortalecer la formación ciudadana de los estudiantes.

De este modo la educación para el ejercicio de la ciudadanía es una misión de la comunidad educativa. La comunidad escolar, a través del desarrollo de su proyecto educativo, como espacio para la formación ciudadana, donde se plasma el ideal de hombre y mujer que queremos formar, en el que nuestros estudiantes dan sus primeros pasos de aprendizaje de la vida en común, con los derechos y responsabilidades que les están implicados.

En las escuelas y liceos se conocen y ejercita la participación; se conoce y vivencian, la democracia, el ejercicio de los Derechos Humanos, la tolerancia y el respeto. En la escuela y el liceo, los estudiantes reconocen su identidad nacional e internacional, sus roles sociales, sus responsabilidades personales, sociales e institucionales, aprende a respetar y a generar las leyes y las normas que regulan nuestra convivencia.

La formación ciudadana es una dimensión del desarrollo de las personas, y ésta se hace presente en el proceso educativo en el que van participando nuestros estudiantes. Cada uno de los sectores de aprendizaje del currículo son una oportunidad de ir aprendiendo, conociendo, realizando distintas actividades que le permitan ir desarrollando sus habilidades, destrezas y capacidades para ejercer de modo responsable su participación en sociedad.

El presente libro, pretende promover el desarrollo del debate, en estudiantes a partir del trabajo con sus docentes, como un “medio para exponer nuestros puntos de vista con fundamento y como una forma efectiva de intercambio con los argumentos de los otros, esto no sólo como una forma de desarrollar nuestras competencias lingüísticas, sino como una forma de favorecer el desarrollo de actitudes de seguridad y de confianza en nosotros mismos, de consideración y de respeto por las posiciones o puntos de vista que sustentan otros, de capacidades para sostener y defender los nuestros, con fundamentos y no de manera caprichosa o arbitraria y de aceptar modificarlos cuando los argumentos de los otros son efectivamente convincentes, así como de no dejarnos influir por ello cuando responden a intenciones o posiciones que no compartimos”1.

En una sociedad en la que el debate, se instala como práctica permanente, en que la confrontación de argumentos es parte fundamental de la construcción social, en que el diálogo nos aparece como la única forma para resolver nuestras diferencias, estaremos aportando a una sociedad más democrática y para todos.

René Donoso Sereño, Jefe Unidad de Apoyo a la Transversalidad


Introducción.


Una vez oí desde la habitación vecina, exclamar a un niño que se angustiaba en la oscuridad; “Tía, háblame, tengo miedo”. “Pero, ¿de qué te sirve, si no puedes verme? “
Y respondió el niño: “Hay más luz cuando alguien habla”
(Sigmund Freud, 1916)


Este Manual es fruto de las maravillosas huellas dejadas por el primer Torneo Interescolar de
Debate Metropolitano realizado con 1500 jóvenes de Enseñanza Media de Establecimientos Subvencionados entre los meses de Agosto y Noviembre del 2002, evento que fue a su vez fruto de la constatación de una carencia tradicional en nuestro país, a saber, el déficit en las competencias comunicacionales. Sin embargo, a poco andar nos dimos cuenta que el debate movilizaba mucho más que ciertas habilidades argumentativas o cognitivas; mejorando, por ejemplo, las relaciones cotidianas en las comunidades educativas entre docentes y estudiantes, la identificación de estos jóvenes ciudadanos a sus establecimientos educacionales y el fuerte compromiso con la reflexión de problemáticas que atraviesan nuestra realidad nacional, la autoestima tanto de docentes como de estudiantes, el cariño y pasión por la palabra que, en su intercambio, posibilita procesos de construcción de sentido tanto de la realidad externa como propia, entre otros grandes logros.

En el inicio de la historia de los Torneos de Debate en Chile existía bastante desconocimiento de los procesos pedagógicos presentes en la experiencia del debate y desde la academia, tal vez por el mismo motivo se criticó ácidamente esta actividad.
Pero es a partir del año 2001 cuando ocurren tres hechos clave para el desarrollo definitivo del
Debate como praxis pedagógica.

• La Universidad Diego Portales conciente de su liderazgo en la materia se preocupa de integrar la Sociedad de Debate que había sido fundada en 1994 al resto del quehacer académico de su Casa de Estudios. Se sistematizan los cursos de comunicación oral y argumentación, que son dictados por docentes de la Sociedad de Debates al resto de las facultades.
• Autoridades del Ministerio de Educación asisten a la final del Torneo de Debates de la
Universidad Diego Portales del año 2001, apreciando la potencia educativa de la actividad y la oportunidad que significaría extender esta práctica al resto de los estudiantes del país. En tal sentido le solicitan a la Sociedad de Debates, desarrollar el Torneo Interescolar Metropolitano de Debates durante el 2002 para todos los establecimientos subvencionados de la Región
Metropolitana.
• El Ministerio de Educación, preocupado por la formación de los estudiantes y la vinculación de estos con el quehacer nacional, elabora un Plan de Formación Ciudadana que permita abordar las distintas dimensiones de desarrollo de los estudiantes, en perspectiva de construir una sociedad más democrática, participativa, tolerante y responsable.

Así, los Debates Estudiantiles pasan a ser parte de un proceso, en que docentes y estudiantes, adquieran mejores y mayores competencias para la vida en democracia.
Es importante destacar, que el convenio que finalmente une al Ministerio de Educación y la
Universidad Diego Portales para el desarrollo del debate en la Región Metropolitana contempla no sólo la organización de un Torneo, sino que además el estudio de las habilidades comunicativas y argumentativas de la población afectada por esta iniciativa. Con el objetivo de aportar el conocimiento necesario que permita consolidar el proyecto y pasar desde la organización de un mero Torneo de Debate a una verdadera Intervención Socioeducativa.

Hoy el programa en su fase de consolidación y extensión a todo el territorio nacional cuenta con el respaldo de la Unidad de Apoyo a la Transversalidad, quienes actúan como contraparte técnica desde el Ministerio de Educación; la red de coordinadores regionales en las Secretarías Regionales de Educación, y el grupo de profesionales de la Sociedad de Debates de la Universidad Diego Portales.

Todo lo anteriormente expuesto constituye sin duda el campo de sentido profundo de la práctica del debate en su apuesta por una ética del diálogo y la necesaria inclusión de las diferencias entre los sujetos; diversidad necesaria en tanto es gracias a ella (y no pese a ella), que es posible seguir construyendo democráticamente realidades cada vez más complejas.
El debate como método de enseñanza y aprendizaje o como praxis cotidiana, compromete no sólo el manejo de un conjunto de directrices teórico metodológicas, sino que por sobre todo, pone en juego el núcleo y sustancia misma de los procesos que posibilitan la emergencia del sujeto humano.

El debate viene a reponer el vacío dialógico existente en las interacciones educativas. Se ha hecho frecuente escuchar en muchos estudiantes el juicio sobre la importancia de participar. Y hablan de una forma de participación relevante; siendo argumentativamente competentes, estando debidamente informados y protegidos de las invectivas del poder aplastante de la cultura.
En este contexto es posible fundamentar la necesidad del debate como estrategia de resignificación social y complementaria a las propuestas esbozadas por el documento El porvenir de la equidad: una contribución desde el debate filosófico contemporáneo2, en donde se sugiere la necesidad de trabajar en estrategias que apunten a una resignificación de la equidad y la política social si queremos que nuestras sociedades tengan aún un porvenir como tales3.
(...) Lo anterior lleva a enfrentar la pobreza, la miseria, la inseguridad existencial y social, las nuevas formas de violencia y analfabetismo, los dilemas del compromiso ciudadano, los desafíos ambientales, no sólo desde una racionalidad de la eficiencia o desde un cálculo de factibilidades. Con ser ambas necesarias y relevantes en cualquier estrategia, tenemos que contribuir, todos, a un trabajo de descubrimiento y fundamentación intersubjetiva de un nuevo imaginario formativo que, adoptado en común, sea una suerte de faro o suelo de la convivencia para todos y por todos sostenido4.

En razón de estos deseos debiésemos instalar la comprensión del debate como estrategia educativa, en el supuesto de ser parte de un proyecto de mayor aliento destinado a la fundamentación intersubjetiva de un nuevo imaginario formativo. De allí deben desprenderse los diálogos que encarnen los conflictos detonados por los temas que afectan el interés público, interés del que parecen tan despreocupados gran parte de los estudiantes chilenos.

Algunos criterios en un plano social político que pueden orientar la tarea de indagar los modos de encarnación de un nuevo imaginario formativo:

a) Realizar un esfuerzo permanente por supeditar los dictados de la razón pragmática a los ideales y objetivos trabajados desde una racionalidad ética (...)
b) Contribuir a la conformación y difusión de una pedagogía en una ética cívica pública en la cual todos los ciudadanos sean reconocidos como sujetos de derecho y con competencia comunicativa para dirimir conflictos, acciones, decisiones y llegar a acuerdos en ámbitos en los cuales se juegue el destino de cada cual y de la vida en común. Las bases a desarrollar en esta pedagogía ciudadana (son):

• Educar en una capacidad de crítica o cuestiona miento de las normas establecidas;
• Desarrollo de la capacidad de argumentación y elaboración discursiva;
• Reconocimiento recíproco entre sujetos con un igual derecho de expresión y crítica;
c) El reforzamiento del poder comunicativo basado en el reconocimiento para todos, de un igual derecho a esgrimir derechos, a expresarlos y demandarlos (fuera y dentro de las instituciones);
d) Frente a la fragmentación y el nihilismo trabajar acuerdos básicos en torno a derechos fundamentales.
e) Un ejercicio de la política que no acepta la supeditación así como así al poder de la facticidad: sea proveniente del dinero, de la fuerza, de la tradición o de la emoción. Las normas (sociales, jurídicas, políticas) han de poder discutirse y validarse mediante el diálogo, la discusión, la participación y el mutuo ejercicio de la ínter comprensión.
f) Una política que trabaje en disminuir la brecha de las desigualdades.
g) El esfuerzo o impulso hacia una ciudadanía compleja.
h) Profundizar en la idea de una democracia deliberativa de ciudadanos, que ponga especial esfuerzo en fortalecer el espacio público, la ciudadanización de las personas (...) y que se refuerce el poder de la solidaridad, como contrapeso al poder del dinero o de la
administración5.

Es este el sentido que no debemos perder de vista a lo largo del recorrido propuesto por el presente texto introductorio a la práctica del debate, pues si bien constituye un esfuerzo por ofrecer un primer acercamiento práctico al ejercicio pedagógico del debate -entregando para ello herramientas teórico metodológicas básicas-, el espíritu que anima este trabajo apunta a que cada uno de los lectores pueda contar con las herramientas que le permitan implementar un dispositivo de debate en sus espacios cotidianos de trabajo con el propósito final de que, tanto docentes como estudiantes, puedan hacer la maravillosa experiencia de co-construir espacios de intercambio dialógico al servicio de mejorar las competencias tanto comunicativas, como argumentativas y ético-morales de nuestros jóvenes ciudadanos, fortaleciendo y re-creando en este camino, una cultura participativa y democrática.

El Manual de Apoyo a la Docencia, Debates Estudiantiles, quiere ser una herramienta de trabajo y reflexión, es por eso que hemos dividido el libro en nueve capítulos que le permitirán a los docentes comprender los fundamentos teóricos sobre el debate, como conocer y aprender la forma en que se puede organizar un debate.

Así, el capítulo primero, nos enmarca en la reflexión sobre los Objetivos Fundamentales Transversales y su vinculación con el Debate, permitiéndonos la comprensión de éste como una estrategia pedagógica posible de implementar en distintos subsectores de aprendizaje.

El capítulo segundo, nos introduce a la definición de debate y a sus distintas formas, en tal sentido, el capítulo tercero y cuarto, nos ponen en la situación de qué debatir, cómo generar una pregunta de debate y cómo y en qué fuentes podemos encontrar los argumentos para el debate.

En los capítulos cinco, seis y siete, profundizaremos sobre la Argumentación, estableciendo las condiciones preparatorias necesarias para ésta, tales como; la escucha crítica, la redacción del discurso oral y el manejo de la ansiedad que genera el Debate. Se presentará el modelo de Stephen Toulmin, como un modelo de producción de discurso argumentativo. En tal sentido, se profundizará en la relación de los campos argumentativos y los programas de estudio de la Reforma Curricular.

El libro finaliza, con los capítulos ocho y nueve, en los que se entregan principalmente herramientas para realizar una Evaluación de Debate y los criterios para Organizar un Debate.
Esperamos, con este Manual de Apoyo a la Docencia, contribuir al desarrollo de los Debates
Estudiantiles a nivel nacional.


LOS OBJETIVOS FUNDAMENTALES TRANSVERSALES SE FORTALECEN A TRAVÉS DEL DEBATE.


El Marco Curricular chileno define a los Objetivos Fundamentales Transversales (OFT) como
“aquellos objetivos que tienen un carácter comprensivo y general, cuyo logro se funda en el trabajo formativo del conjunto del currículo”6. Se los ha identificado como aquellos objetivos que apuntan a las finalidades generales de la enseñanza.

Los OFT apuntan a superar la separación que se tiende hacer entre el desarrollo de las capacidades intelectuales y la internalización de valores, la formación de actitudes o la expresión de sentimientos.
Adicionalmente, se otorga especial preocupación por aquellos aprendizajes que favorecen que los estudiantes sean capaces de responder de manera crítica, constructiva y transformadora a los desafíos históricos, sociales, culturales y económicos que les plantea la sociedad en la que se encuentran inmersos7.

Desde esta perspectiva, los OFT se inscriben en el Marco Curricular con una visión de futuro incorporando contenidos, habilidades y valores que se relacionan con la cultura democrática, la multiculturalidad, el desarrollo sustentable, los derechos humanos, con una ética respetuosa de la diversidad, la tolerancia y la no-discriminación con la capacidad de discernimiento, la capacidad crítica y propositiva frente a problemas o situaciones nuevas que se plantean, entre otros.

Estos Objetivos son asumidos por el currículo en su conjunto, apuntan a la formación de personas con autonomía moral e intelectual, capaces de comprometerse con su propio desarrollo y el de la sociedad, cualidades centrales para una inserción social responsable y activa, tanto en las esferas productivas como ciudadanas; al estar formulados como objetivos fundamentales favorecen la relación entre lo cognoscitivo y lo formativo del aprender, atendiendo a dimensiones personales, sociales, valóricas y cognitivas de los estudiantes; se pueden desarrollar a través del currículum oficial y explícito de las diferentes disciplinas, como también a través de mensajes, declaraciones u otras actividades y acciones presentes en la cultura escolar.

De este modo, y entendiendo que el debate es formalmente una disputa argumental, suscitada a partir de la formación de posturas opuestas en referencia a una pretensión o demanda de verdad, en un debate cada participante dispone de una serie de elementos que tienen como fin posicionar sus argumentos por sobre los argumentos de otros.


C A P Í T U L O 1
Los Objetivos Fundamentales Transversales se fortalecen a través del Debate.


Los Objetivos Fundamentales Transversales se ven favorecidos y ejercitados a través del debate, el cual permite a los y las estudiantes, por ejemplo, exponer puntos de vista, intercambiar argumentos con otros, seleccionar información y exponerla con claridad. Además, favorecen el desarrollo de actitudes de seguridad y confianza en sí mismos, de consideración y respeto por las posiciones o puntos de vista que sustentan otros, de capacidades para sostener y defender los propios, con fundamento y no de manera caprichosa o arbitraria, y de aceptar modificarlos cuando los argumentos de los otros son efectivamente convincentes, así como de no dejarnos influir por ellos cuando responden a intenciones o posiciones que no se comparten8. Por otro lado, facilitan el análisis de los problemas o conflictos que aquejan personalmente, sopesar argumentos y razones que llevan a adoptar una decisión, a realizar una acción, a modificar una comportamiento o a resolver alguna situación problemática.

Es posible apreciar que la práctica del debate cumple con los principios para una didáctica de los OFT, en el sentido en que: refuerza la conexión entre contenidos, integra y vincula la realidad y contingencia social nacional a los diversos contenidos programáticos y a la vez permite desde aquí, formular dilemas vinculados a alguna de los ámbitos de los OFT, posibilita la apropiación crítica de nuevos aprendizajes en el campo afectivo, intelectual, ético y/o de convivencia, promueve un ambiente de discusión en donde se respetan las distintas opiniones y se valora la información de la actualidad como fuente de aprendizaje y reflexión; y por último, permite ir gradualmente profundizando en la comprensión de la complejidad de los temas abordados.

Ámbitos de Los Objetivos Fundamentales Transversales.


• Ámbito del crecimiento y la autoafirmación personal: contiene una serie de objetivos de aprendizaje que apuntan al desarrollo de la identidad personal y social y el fortalecimiento de la autoestima y la autovalía; autocuidado y mutuo cuidado, valoración y respeto por el cuerpo.

• Ámbito del desarrollo del pensamiento: contiene una serie de objetivos de aprendizaje que orientan los procesos de conocimiento y comprensión de la realidad; favorecen el desarrollo de las capacidades de análisis, investigación y teorización; desarrollan la capacidad crítica y propositiva frente a problemas o situaciones nuevas que se les plantean.

• Ámbito de la Formación ética: favorece el desarrollo del juicio moral de manera que los estudiantes sean capaces de formular un juicio ético acerca de la realidad, situándose en ella en cuanto sujeto moral; promueve el conocimiento y adhesión a los derechos humanos, en cuanto criterios éticos fundamentales que orientan la conducta personal y social.

• Ámbito de la persona y su entorno: sitúa a la persona como ciudadano en un escenario democrático, comprometido con su entorno, con un alto sentido de responsabilidad social; capaz de favorecer estilos de convivencia social basadas en el respeto por el otro, en la resolución pacífica de conflictos; promueve que los estudiantes conozcan, valoren y cuiden su entrono social, tanto personal –familiar, como el medio ambiente y los grupos sociales en que se desenvuelven.

La práctica del debate en el contexto de los Objetivos Fundamentales Transversales, sitúa al ejercicio de éste como herramienta al servicio de la promoción de habilidades para la vida, entendiendo que el currículo busca formar a los y a las estudiantes para desenvolverse en ella, otorgándoles un conjunto de saberes, habilidades, valores y experiencias que hacen dialogar lo conceptual o cognitivo, con lo formativo9. La formación para la vida de hoy, demanda una integración y equilibrio entre estos dos ámbitos del aprender. Los nuevos requerimientos que la sociedad y el país le hacen a la educación van justamente en este sentido: formar sujetos flexibles, creativos, con capacidad para innovar, con juicio crítico y capacidad de tomar decisiones, moralmente sólidos y con un dominio de conocimientos fundamentales para dar respuestas a las nuevas demandas y desafíos que se le planteen, proactivo en la contribución al desarrollo de la sociedad y del país.

Formar para la vida es indudablemente, por sí mismo, el objetivo global de la educación, en cualquiera de sus definiciones.
“La vida”, en este enunciado queda referida como un objetivo realizable, para el cual la educación debe proveer las condiciones de acceso y equidad, que por un lado, permitan dotar de sentido al proyecto de ser humano; y por otro, enfrentar la dimensión problemática del devenir cultural e histórico.

Dado que la educación, según esta argumentación, ha sido concebida como “principio” de sentido para el vivir humano y parte de este sentido es tener las competencias que permitan enfrentar la dimensión problemática del devenir histórico-cultural en condiciones de equidad y accesibilidad, situando los objetivos generales del debate, en el nivel de las competencias necesarias para lograr una educación de calidad (entendida como mínimo ético social).

Cómo el debate favorece el ejercicio de los ámbitos de los Objetivos Fundamentales Transversales.

En el ámbito del desarrollo del pensamiento, el debate favorece el desarrollo de habilidades comunicativas, que se vinculan con la capacidad de exponer ideas, opiniones, convicciones, sentimientos y experiencias de manera coherente y con fundamento, haciendo uso de diversas y variadas formas de expresión.

Además, favorece las habilidades de investigación, que tienen relación con la capacidad de identificar, procesar y sintetizar información de una diversidad de fuentes; organizando información relevante acerca de un tópico o problema; revisando planteamientos a la luz de nuevas evidencias y perspectivas; por último invita a suspender los juicios en ausencia de información suficiente.

El Debate, también favorece las habilidades de análisis, interpretación y síntesis de información y conocimiento, conducentes a que los estudiantes sean capaces de establecer relaciones entre distintas temáticas, comparar similitudes y diferencias.

En el ámbito de la formación ética, el debatir favorece el reconocimiento de la diversidad de visiones que existe sobre los problemas sociales, respetando el desarrollo de planteamientos de diferentes puntos de vista.

En el ámbito de la persona y su entorno, el debatir permite fortalecer el reconocimiento de una sociedad pluralista y la posibilidad de ejercer en plenitud los derechos como ciudadanos.

En el ámbito del crecimiento y autoafirmación personal, el debatir permite fortalecer la autoestima, confianza en sí mismo, el interés por comunicarse con otros defendiendo puntos de vistas personales.

Por lo tanto, el debate es una oportunidad para:

Seleccionar temas controversiales que se entregan en los contenidos de los
Programas de Estudio de los subsectores de aprendizaje.
Realizar las actividades en un clima de discusión y reflexión, abierto a todas las posturas, tolerantes de las distintas opiniones.
Evaluar el proceso del debate, de modo que los y las estudiantes expliciten una postura personal y elaboren un discurso acerca de sus aprendizajes durante el proceso de éste.
Favorecer el desarrollo de actitudes de respeto y escucha activa frente a los argumentos de los demás.
Fortalecer la capacidad de comunicar las propias convicciones y posturas éticas personales frente a los demás.
Ser trabajado como recurso metodológico para favorecer los OFT a través, por ejemplo, de los siguientes subsectores de aprendizaje: Lengua Castellana y
Comunicación, Historia y Ciencias Sociales, Ciencias, Filosofía, Orientación,
Educación Tecnológica.
En relación, con esto último, es importante destacar que en el capítulo 7 del presente manual se realiza una mirada profunda respecto a los campos arguméntales del debate y las oportunidades que se encuentran en los distintos subsectores de aprendizaje para el trabajo de éste y de los OFT.
Así, se propone el siguiente esquema que sintetiza cuáles son las competencias que el debate apunta a promover en los sujetos y la vinculación que éstas tienen con el desarrollo de los ámbitos de los OFT:


Los Objetivos Fundamentales Transversales y las competencias que promueve el Debate.

Crecimiento y Autoafirmación Personal
Competencia Comunicativa

PERSONA Y SU ENTORNO

Formación Ética Desarrollo del Pensamiento
Competencia Moral Competencia Argumentativa




De esta manera, cada una de estas competencias que la práctica del debate promueve, permiten favorecer los distintos ámbitos de los OFT. Así, el Ámbito del Crecimiento y Autoafirmación personal, se vincula con las Competencias Comunicativas que desarrolla el debate, en cuanto permite afianzar la autoestima de los estudiantes, la confianza y reconocimiento de sí mismo, entre otras.

Si lo miramos desde el ámbito del Desarrollo del Pensamiento, se vinculan y promueven las
Competencias Argumentativas que el debate permite desarrollar, ya que fortalece las habilidades comunicativas, es decir, la posibilidad de exponer ideas, investigar las fuentes de los datos, reconociendo e identificando aquellas más pertinentes y dar fundamento para la resolución de problemas, entre otras.

De igual manera, el ámbito de la Formación Ética, será promovido a través de las Competencias Morales que el debate promueve, a partir de la aceptación y validación de la diversidad de ideas, respetando y valorando las ideas propias y las de los otros y reconociendo el diálogo como forma permanente de legitimar la humanidad de cada persona.

Por último, el Debate como experiencia comunicativa se funda en la interrelación con otros, es decir, el Debate siempre supone la valoración de la sociedad como una dimensión esencial del crecimiento de la persona, como una manera de formarse en el ejercicio de la convivencia con otros, donde se aprende a respetar y valorar los deberes y derechos personales que demanda la vida en sociedad, especialmente de la vida democrática. En tal sentido la experiencia de debate en sí favorece el desarrollo del ámbito de la Persona y su Entorno que desde los OFT se plantean.

Ahora bien, cabe destacar que los ámbitos de los OFT cubiertos y las competencias que busca promover el debate, apuntan en su conjunto, al desarrollo global de habilidades sociales, vale decir, “habilidades para la vida”, como se dijo anteriormente, -la vida en sociedad, por cierto- en el sentido de constituir un “saber hacer” del sujeto en los diversos contextos vitales de interacción social;”“saber hacer” que también se relaciona con la posibilidad del logro exitoso de las metas o proyectos de vida de los estudiantes en tanto sujetos capaces de manejar adecuadamente el universo simbólico de su entorno cultural.

Por otra parte, es importante señalar que estas competencias que pretende formar el debate, evidencian que no sólo se trata de una metodología dialógico –participativa, sino que además, por sus características y consecuencias en la praxis docente e incluso en la comunidad escolar, se adapta perfectamente como metodología para poner en práctica los objetivos que plantea la Reforma Educacional chilena como fundamentales y transversales del currículo.

Finalmente, para cerrar este punto, cabe señalar que se ha cuidado de presentar ante ustedes un modelo didáctico que cumpla con los principios que se ha establecido, no debieran faltar en un recurso para la enseñanza-aprendizaje de los OFT. De este modo, es posible apreciar que la práctica del debate cumple con los principios para una didáctica de los OFT establecidos por la Reforma Educativa en el sentido en que: refuerza la conexión ínter materias o contenidos, integra y vincula la realidad y contingencia social nacional a los diversos contenidos programáticos y a la vez permite desde aquí, formular dilemas vinculados a alguna de las dimensiones de los OFT, posibilita la apropiación crítica de nuevos aprendizajes en el campo afectivo, intelectual, ético y/o de convivencia moral, promueve un ambiente de discusión en donde se respetan las distintas opiniones y se valora la información de la actualidad como fuente de aprendizaje y reflexión; y por último, permite ir gradualmente profundizando en la comprensión de la complejidad de los temas abordados.

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