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Tuesday, October 14, 2008

DEMOS VIDA A LOS AÑOS.......

POR QUÉ SE ENVEJECE....

El proceso de envejecimiento es inherente a la condición humana, por lo que lo que lo aconsejable, aunque no siempre resulte fácil, es asumirlo con naturalidad. No podemos evitar que cada día que pase seamos más viejos que el anterior, pero sí que el miedo, la tristeza o la apatía marque esa etapa de nuestra vida y de la de nuestros seres queridos.

En nuestros días envejecimiento significa achaques, dolores, problemas, dependencia, soledad..., pero no siempre ha sido así y no tiene por qué ser así.

El mejor punto de partida para cambiar esta visión se encuentra en una pregunta:

¿cómo queremos vivir la vejez?

No es frecuente que este interrogante surja en una persona joven o de mediana edad. Ahí radica uno de los problemas que surge ante esta etapa de la vida. Se obvia y se ve como algo lejano y ajeno a nosotros, que no nos afecta, cuando lo cierto es que mañana seremos nosotros los que viviremos la realidad en la que hoy se encuentran nuestros mayores. La vejez es un destino que nos afecta a todos, por lo que la labor que hagamos por nuestros mayores significará trabajo para nosotros mismos.

El envejecimiento no es algo estático, rígido, sino dinámico, cambiante, es decir, el que se vive ahora no será el mismo del de la siguiente generación, como tampoco es igual al de la generación anterior. Si echamos la vista atrás vemos que la vida de nuestros abuelos no es igual que la de nuestros padres o la de nuestros hijos.

Por ello la vejez no es ni será la misma. Será diferente en cada generación, al igual que es diferente la sociedad en la que te toca vivir. No debemos olvidar que no hay cambios ni mejoras si nadie se implica. De nosotros depende la transformación de la imagen del envejecimiento.

El primer paso es intentar comprender las necesidades de los mayores, sus miedos... siempre desde el respeto a unos valores que pueden ser diferentes a los nuestros.

El segundo se basa en mejorar su atención porque si aprendemos a cuidar a nuestros mayores aprendemos a cuidar de nosotros mismos. En esta labor es esencial evitar lo más temido por la persona mayor, la dependencia.

Por último, hay que insistir con los medios a nuestro alcance para que los gobiernos, los bancos, los servicios sanitarios y sociales, los más jóvenes, las ONG, la publicidad... en definitiva, la sociedad en la que vivimos, aprenda a valorar el envejecimiento, respete y no relegue a un sector de la población que en breve estará constituido por los que en estos momentos marcan las leyes, los comportamientos, el reparto de bienes y las decisiones.

Hay muchas formas de envejecer.

Se puede envejecer de forma acelerada, con el objetivo de ganar "años a la vida" y con el riesgo de un alto grado de dependencia, o bien se puede envejecer a un ritmo normal, con la meta de dar "vida a los años" y con un bajo grado de dependencia que se centraría en la última etapa. Con seguridad todo el mundo prefiere este segundo tipo de envejecimiento.

Este tipo de envejecimiento es posible en la actualidad.

Se conoce con el nombre de envejecimiento saludable o envejecimiento activo y numerosos estudios avalan sus resultados de menor dependencia tanto física como mental (menor deterioro cognitivo, afectivo y social).

Envejecimiento no es sinónimo de enfermedad, de dolor, de necesidad de ayuda de una o más personas, de demencia... Todo ello es sinónimo de un mal envejecimiento. Envejecer con salud, pese a lo que en principio se puede pensar, no requiere una gran cantidad de dinero y está al alcance de todos.

Si sabemos cómo envejecemos, podremos mejorar nuestro envejecimiento.

TEORÍAS DEL ENVEJECIMIENTO

La forma más sencilla de entender el envejecimiento sería la siguiente definición: "Cambios que sufren los seres vivos con el paso del tiempo". El envejecimiento biológico, sus causas y sus remedios han sido objeto de interés desde que la especie humana fue consciente de lo perecedero de su existencia y de su inevitable limitación en el tiempo.

Ya en papiros egipcios se encuentran descripciones de remedios y ungüentos que retrasaban el proceso de envejecimiento. La búsqueda de la fuente de la eterna juventud o los mitos sobre la inmortalidad han dado lugar a páginas inolvidables en la historia de la literatura universal.

A pesar del interés que despierta el envejecimiento en el mundo científico, aún hoy no se conoce el mecanismo íntimo por el que se envejece. Sin embargo sí que se han delimitado mecanismos y factores que influyen en este proceso vital. Todos los estudios coinciden en afirmar que existe una base genética sobre la que actúan distintos agentes externos -que van desde el tabaco hasta las más diferentes patologías- que acortan o aceleran el envejecimiento.

Las teorías más destacables sobre la biología del envejecimiento son las siguientes:

Teoría endocrina. El envejecimiento se produce por una pérdida de las secreciones hormonales, en especial de las glándulas sexuales, que produciría el decaimiento orgánico que acarrea el envejecimiento. El padre de esta teoría fue el insigne Brown-Séquard, basada en su autoinyección de macerados de testículo, y Voronoff, conocido por los implantes de testículo de gorila.

Teoría del reloj biológico. Según esta teoría, el proceso de envejecimiento está genéticamente programado. Dicho de otro modo, existiría el llamado gen del envejecimiento que, en un momento determinado, provocaría la aparición de los cambios moleculares, celulares y de sistemas que se observan con el envejecimiento.

Teoría de los radicales libres. Esta teoría se basa en un fenómeno común que se produce en las células vivas de los organismos aerobios (aquellos que necesitan del oxígeno para vivir), el de los procesos o reacciones químicas de oxidación-reducción. Estas reacciones químicas, presentes en la mayoría de las vías metabólicas celulares, generan los llamados radicales libres, en especial los radicales libres de oxígeno (peróxido, superóxido e hidroxilo). Estos radicales libres se combinan a su vez con múltiples reacciones celulares y su acumulación produce alteraciones de la función celular que causan su muerte. Para evitar estos efectos, las células disponen de los llamados sistemas aclaradores, sistemas enzimáticos como la superóxido dismutasa o la catalasa.

LA EDAD DE LAS PERSONAS

Todos los seres vivos envejecen, todos siguen un proceso por el que se nace, se crece, se madura, se envejece y se muere. En este sentido, el universo es igualitario, pero no equitativo. En la naturaleza encontramos unas vidas que no alcanzan las 24 horas, en el caso de algunos protozoos unicelulares, y otras que llegan a los 129 años, por ejemplo la tortuga de Carolina.

El ser humano se halla entre los más longevos. Su máximo de vida de especie, marcado genéticamente, está situado alrededor de los 120 años. Pocos han sido los que han llegado a estas edades, pero los que lo han logrado han vivido en buenas condiciones casi hasta los últimos días.

Se habla de diferentes tipos de edades:

La edad cronológica: es la edad que se determina por la fecha de nacimiento.

La edad biológica: es la edad en relación con el grado de envejecimiento. No existe en la actualidad ninguna prueba capaz de determinar la edad biológica de una persona. Pero es evidente que unas personas envejecen con más rapidez que otras. Esta edad es quizás la que más se acerca a la verdadera edad de la persona. La marca genética más la acumulación-producción de radicales libres según nuestro modo de vida, son los que determinarán nuestra longevidad, y, sobre todo, el modo de envejecer, es decir, la manera en la que se viven esos años

La edad psicológica: es la determinada por los rasgos psicológicos de cada grupo de edad. Sin duda alguna, este concepto de edad es uno de los más importantes, puesto que una persona es mayor si se siente mayor. Cada edad tiene su rasgo psicológico determinado, por lo que sería un grave error pretender que una persona de 80 años pensara como uno de 40 o uno de 20. Lo que sí resultaría acertado y posible sería la eliminación de los rasgos psicológicos negativos que no deben de asociarse a la edad.

La edad social: es la edad marcada por circunstancias económicas, laborales y familiares. De este modo, la jubilación marca una edad social por pertenencia a un grupo social con importantes cambios en diferentes aspectos (laboral, económico y de recursos).

La existencia de una correlación entre estas cuatro edades es lo habitual.

¿Cuál de ellas es la más importante?

Las personas mayores, cuando se les pregunta por ellas y por su relevancia, sitúan a la edad cronológica como la menos importante. Lo fundamental no es tener 85 años, sino sentirse de acuerdo con su edad, con su salud, con su rol social.

Al conjunto de las edades biológica, psicológica y social se le conoce con el nombre de edad funcional, es decir, edades en que la persona es capaz de realizar una vida autónoma (mantiene su capacidad de decisión) e independiente (no necesita de una persona para realizar las actividades básicas, de relación y sociales de la vida diaria).

En el momento actual cabe la opción de influir de forma positiva o negativa en esta suma de edades. La excepción se encuentra en la edad cronológica, la única que no podemos modificar.

ENVEJECIMIENTO SALUDABLE

Los científicos Rowe y Kahn, en un artículo publicado en 1987, establecían una distinción entre la vejez usual o normal (usual aging) y la vejez exitosa o saludable (successful aging). Con ello pretendían contrarrestar la tendencia creciente en gerontología de marcar una distinción entre lo patológico y lo no patológico, es decir, entre la población anciana con enfermedades o algún tipo de invalidez y la que no padece ninguna de ellas.

El concepto de vejez saludable incluye tres componentes principales: baja probabilidad de padecer enfermedades o invalidez, elevada capacidad funcional física y cognitiva y mantenimiento de una vida activa en la sociedad La baja probabilidad de enfermar se refiere a la ausencia o bajo nivel de gravedad de los factores de riesgo de padecer una enfermedad.

Respecto al elevado nivel funcional, éste incluye los dos componentes, físico y cognitivo, éste último vinculado al aprendizaje y a la memoria de corto plazo. Ambos elementos confieren el potencial necesario para una vida activa en la sociedad. Estos dos puntos resultan, por tanto, básicos, ya que las alteraciones físicas o cognitivas son las responsables de la dependencia y la pérdida de autonomía. La actividad física y cognitiva nos dice lo que la persona puede hacer, pero no lo que realmente hace.

La vejez exitosa va más allá de este potencial e incluye la vida activa efectiva, no la posible. Aunque la implicación activa en la vida diaria toma varias formas, las dos más importantes son, sin duda, las relaciones interpersonales y la actividad productiva. Las relaciones interpersonales engloban los contactos con otras personas, es decir, intercambio de información, soporte emocional y asistencia directa.

Sobre la actividad productiva, su característica definitoria es la creación de valor social, tanto si es remunerada como si no. Por ejemplo, una persona mayor que cuida a un miembro discapacitado de su familia o trabaja como voluntario en una iglesia u hospital está siendo productiva, aunque no sea pagada por su trabajo.

Por ello es fundamental que a cualquier edad (jóvenes, adolescentes, adultos, personas mayores, muy mayores) se tenga en cuenta que la dependencia se puede prevenir, que se puede lograr un envejecimiento o, mejor dicho, una forma de envejecer saludable. Es necesario empezar desde la infancia con esta prevención, que no es otra cosa que hábitos de vida saludable útiles para todas las edades.

.....la vida de una palmera...

RECOMENDACIONES PARA UN ENVEJECIMIENTO SALUDABLE:

CONTROLES DE SALUD

La preocupación más importante de todas las personas y, de forma especial, de las personas mayores tiene que ver con los problemas de salud y sus consecuencias, fundamentalmente la dependencia. El compromiso de un envejecimiento saludable es un compromiso con la buena salud y consiste en:
- Adquirir una serie de hábitos de vida saludables (nutrición, ejercicio físico, mental y afectivo, abandono del consumo de alcohol y tabaco).
- Seguir los controles médicos de salud recomendados. A continuación se intenta responder a las preguntas básicas para poder desarrollar un envejecimiento saludable y se exponen las recomendaciones principales que han demostrado su utilidad para prevenir la enfermedad y con ello la dependencia.

¿Qué son los controles de salud?

Son visitas programadas al médico y/o la enfermera de su centro de salud que tienen por objeto prevenir que aparezca la enfermedad o mitigar sus efectos si ésta ya se ha desarrollado. Se ha comprobado que diversos servicios preventivos son muy eficaces en las personas mayores.

Estas acciones se muestran en la siguiente lista, expuesta en la tabla siguiente, a modo de chequeo útil para comprobar su cumplimiento.

Hipertensión: si usted no es hipertenso, es necesario que su médico o enfermera le tome la tensión arterial al menos una vez al año. Las cifras que debe mantener son cifras menores de 135/85 mm/Hg. Si ya es hipertenso o padece alguna enfermedad, debe de seguir los controles de la tensión arterial que le marque su médico.

Dislipemias: son las alteraciones de los niveles de las grasas en sangre. Si usted presenta factores de riesgo vascular como hipertensión, diabetes, obesidad, tabaquismo o enfermedades isquémicas de la circulación arterial (infarto de miocardio, angina de pecho, trombosis cerebral...), es necesario realizar al menos una analítica anual de los niveles en sangre del LDL-colesterol, el llamado "colesterol malo", (menor de 130 mg/dl) y de triglicéridos (menor de 200 mg/dl). Si no presenta dichos factores de riesgo no es necesaria esta comprobación.

Diabetes: algunas asociaciones científicas recomiendan la medición de glucosa en sangre para las personas mayores con los factores de riesgo descritos en el apartado anterior.

Obesidad y desnutrición: al menos una vez al año es necesario que le tallen y le pesen para poder obtener el llamado Índice de Masa Corporal (IMC) a través de la fórmula IMC=peso/tallaxtalla -el peso en kilogramos y la talla en metros-. Si el resultado se halla entre 18,5 y menos de 25, el peso es el correcto. Por debajo de 18,5 significa desnutrición, por encima de 25 sobrepesos y si es superior a 30 se califica como obesidad.

Déficit de visión y de audición: al menos una vez al año debe acudir al oftalmólogo para someterse a un control que incluya un examen de su agudeza visual y de la tensión ocular. Con ello se detectan los errores en la graduación de la vista, el glaucoma (tensión en los ojos), las cataratas (opacidad del cristalino) o la degeneración macular (alteración del centro de la visión de la retina). Todas estas alteraciones disponen de tratamiento con el que se puede evitar la dependencia que puede producir una mala visión. En cuanto al oído, si usted detecta cualquier pérdida de audición, visite al médico. Si éste le prescribe un audífono, no dude en ponérselo porque, aunque sea una persona mayor, se puede adaptar a él perfectamente. En la actualidad estos aparatos son pequeños y discretos y apenas se notan.

Cáncer: la edad no es nunca una contraindicación para tratar un cáncer. Sí lo es su extensión, por lo que es muy importante un diagnóstico precoz cuando todavía no está extendido.

Cáncer de mama: se recomienda una mamografía cada dos años hasta los 70 años.

Cáncer del cuello uterino: se recomienda una citología anual hasta los 65 años. Si los resultados han sido normales, no son necesarios nuevos controles.

Cáncer de colon: se recomienda un análisis anual de una muestra de sangre oculta en heces.

No se recomiendan otras intervenciones precoces para el resto de cánceres, excepto:

Cáncer de próstata: algunas asociaciones científicas recomiendan para el varón realizar una vez al año un tacto rectal junto con un análisis de sangre del antígeno específico de próstata entre las edades de 50 a 69 años. Pasada esta edad no se recomiendan dichas exploraciones.

Cáncer de piel: algunas asociaciones científicas aconsejan la exploración anual de la piel de las personas mayores. Cualquier cambio que usted observe en su piel relacionada con el aumento del tamaño o del color de los lunares, ulceraciones o tumoraciones debe acudir inmediatamente al médico.

Depresión: la depresión necesita en el caso de las personas mayores un diagnóstico y tratamiento lo más temprano posible para evitar sus consecuencias. Si presenta antecedentes de depresiones, de pérdida reciente de algún familiar querido o trastornos importantes del sueño, tiene un riesgo significativo de desarrollar una depresión. Si usted responde "sí" a la pregunta directa de "¿está usted deprimido/a?", acuda a su médico.

Demencia: la edad avanzada no tiene por qué estar vinculada a una pérdida de la memoria y, lo que es más importante, no tiene por qué acarrear una pérdida de autonomía en actividades instrumentales de la vida diaria como saber comprar, manejar el teléfono, utilizar el dinero, manejar la medicación o, sin ir más lejos, orientarse en la calle o con el uso de los transportes públicos. Si presenta algún tipo de alteración de la memoria o algún tipo de problema en relación con las actividades descritas, acuda a su médico.

Pérdida funcional: cumplir años no es sinónimo de que usted pierda la capacidad de andar, tenga incontinencia de esfínteres, no se pueda vestir, no se pueda asear o bien no pueda realizar las actividades descritas en el apartado anterior. Ante cualquier pérdida funcional acuda a su médico y tenga presente que si ésta se produce no es a causa de la edad. Siempre existe una causa subyacente que es necesario conocer cuanto antes porque cuanto más tiempo pase incapacitado más difícil será su recuperación.

Vacuna de la gripe: todas las personas mayores de 65 años deben vacunarse anualmente contra la gripe. La época del año apropiada es de octubre a mediados de noviembre.

Vacuna neumocócica: todas las personas mayores de 65 años deben vacunarse al menos una vez en su vida de la vacuna neumocócica, que previene las infecciones pulmonares del neumococo, es decir de las neumonías. La vacuna se administra en cualquier época del año por vía intramuscular y, al igual que la vacuna de la gripe, no produce apenas efectos secundarios.

Vacuna antitetánica: es necesario que todas las personas mayores de 65 años estén correctamente vacunadas del tétanos. Si usted ha seguido las vacunaciones periódicas durante su vida, siga y vacúnese cada 10 años con la dosis de recuerdo. Si usted no ha seguido esas vacunaciones, que es lo más frecuente, debe acudir a su médico para que le aplique la vacuna, cuyo efecto se mantendrá con una dosis de recuerdo cada 10 años.

¿Cuáles son los hábitos de vida saludable?

Son hábitos, costumbres, formas y actitudes de vida, comprobadas de forma científica, para evitar que aparezcan las enfermedades y la dependencia. Las personas mayores deben interiorizarlas y comprometerse a llevarlas a cabo. Es un compromiso con la vida.

Son las siguientes:
- Actividad física adecuada.
- Dieta bien equilibrada, rica en fibra, vegetales y frutas, y baja en grasas.
- Aporte adecuado de calcio.
- Prevención de lesiones (reducir el riesgo de caídas, de accidentes de tráfico y de quemaduras). - Interrupción del tabaquismo y del consumo de bebidas alcohólicas.
- Cuidado dental adecuado, con visitas regulares al odontólogo para que le detecten y traten eficazmente problemas bucales.
- Cuidado adecuado de los pies, con visitas regulares al podólogo para que le traten problemas frecuentes de los pies.
-Evitar la automedicación, tomando sólo lo prescrito por el médico.

¿Qué es lo que no se debe hacer con los controles de salud?

No es necesario realizar de forma rutinaria un panel de bioquímica, hemograma, electrocardiograma o radiografía de tórax. Estas pruebas sólo son necesarias si se padece alguna enfermedad concreta, en cuyo caso el médico es quien debe marcar las pruebas necesarias.

Tópicos poco saludables sobre los controles médicos

- "Me sientan mal las vacunas, no me protegen porque sigo cogiendo los mismos catarros en el invierno, y además ya soy muy mayor". Esta reflexión es tan común como errónea. En muy pocos casos se producen reacciones alérgicas. Sí pueden generar ocasionalmente, pequeñas reacciones como edema, enrojecimiento en la zona de la punción, algunas décimas y malestar general. Ninguna de estas situaciones justifica el rechazo a las vacunas. Las vacunas protegen de la gripe y del neumococo, que son los gérmenes que más infecciones respiratorias causan en las personas mayores, pero no salvaguardan a la persona del resto de gérmenes. Por último, la efectividad de estos medicamentos es mayor cuanto mayor es la edad de la persona, ya que la protegen de complicaciones que pueden producir la muerte.

- "Si comienzo con médicos no voy a salir sano". No son pocas las personas mayores, y no tan mayores, que utilizan argumentos como éste para eludir la visita al médico. Sin embargo, nada más lejos de la realidad. De hecho, si se siguen los controles periódicos necesarios, se diagnosticarán antes las enfermedades que puede padecer una persona, vaya o no al médico. La detección precoz facilita además su tratamiento y aumenta las posibilidades de paliar sus graves efectos (trombosis, infarto al corazón, cáncer, ceguera, demencia...).

- "No ver ni oír bien, sufrir caídas, incontinencia, estar triste, perder memoria, no realizar ya determinadas actividades, etc., es cosa normal con la edad". De nuevo los tópicos como éste ocultan una verdad indiscutible, que afirma que la edad no debe de asociarse a ninguna de estas alteraciones. Problemas como éstos se pueden evitar con los controles periódicos de salud y una consulta rápida al médico cuando se detecte su aparición para ver así la causa y poner el remedio adecuado, entre ellos la visita a otros médicos especialistas como el geriatra, y comenzar cuanto antes su rehabilitación.

- "Voy al médico porque estoy aburrido y así paso la tarde". De pecar por defecto se puede pasar a pecar por exceso y ninguno de los extremos es aconsejable. Es necesario ser responsables con la salud y con los servicios sanitarios. Su gratuidad obliga a realizar un correcto uso de los mismos. El desarrollo personal afectivo y social con la familia y los amigos es también un compromiso con la salud y la visita al médico no debe de suplantar dicho compromiso.

Es importante recordar que...
Cumplir años no es sinónimo de dependencia y de mala salud. La prevención de la dependencia no se compra con dinero, la tiene que realizar uno mismo. Nadie la va a realizar por usted. De usted depende. No olvide que es sencillo y está a su alcance. Sus seres queridos se lo agradecerán y usted mismo notará la diferencia en algo en lo que usted es el principal responsable y el mayor beneficiario.

Friday, July 25, 2008

Para meditar sobre nuestra vida...



Carta a un amigo.

Benjamín:
Hace unos días asistí a una charla acerca de los logros científicos de la misión planetaria Cassini-Huygens, de las agencias espaciales estadounidense y europea (NASA y ESA). Espectacular misión, desde la precisa dinámica de vuelo para llegar hasta Saturno después de un viaje de siete años, hasta los resultados sobre el planeta y sus satélites Titán y Encelado. Durante la charla, una imagen llamó poderosamente mi atención…

Aprovechando su paso por detrás de Saturno, y dejando al Sol detrás del planeta, Cassini obtuvo la maravillosa imagen que se muestra justo debajo de este párrafo. El pequeño punto blanco a la izquierda de Saturno es nuestra Tierra, ese 'punto azul claro', nuestro precioso y -exclusivamente por responsabilidad de la especie humana- convulso planeta Tierra.

Imágenes panorámicas de Saturno y su sistema de anillos obtenidas por la nave Cassini en el 2006. A la izquierda del planeta y al lado de los anillos más brillantes se ve al fondo la Tierra 'nuestra casa'. (Cortesía NASA/JPL-Caltech).





Al verla no pude sino pensar en las palabras que escribió Carl Sagan cuando la sonda Voyager 1 tomó en 1994 una imagen similar de la Tierra, desde un punto aun más alejado del Sistema Solar, más allá de la órbita de Plutón:

“Mira de nuevo ese punto. Eso es ‘aquí’. Eso es casa. Eso es ‘nosotros’. Sobre él, todo aquel que amas, todo aquel que conoces, todo aquel del que has oído hablar, cada ser humano que ha existido, y que vivió su vida. La suma de nuestra alegría y sufrimiento, los miles de religiones, ideologías y doctrinas económicas seguras de sí mismo, cada cazador y recolector, cada héroe y cobarde, cada creador y destructor de la civilización, cada rey y campesino, cada joven pareja enamorada, cada madre y padre, cada niño esperanzado, inventor y explorador, cada maestro de moral, cada político corrupto, cada ‘superestrella’, cada ‘líder supremo’, cada santo y pecador en la historia de nuestra especie vivió ahí, en una mota de polvo suspendida en un rayo de luz del sol.

La Tierra es un escenario muy pequeño en una vasta arena cósmica. Piensa en los ríos de sangre derramada por todos esos generales y emperadores, para que, en gloria y triunfo, pudieran convertirse en amos momentáneos de una fracción de un punto. Piensa en las interminables crueldades infligidas por los habitantes de una esquina de ese píxel sobre los apenas distinguibles habitantes de alguna otra esquina; lo frecuente de sus incomprensiones, lo ávidos de matarse unos a otros, lo ferviente de su odio.

Nuestras actitudes, nuestra imaginada arrogancia, la ilusión ficticia de que tenemos una posición privilegiada en el Universo, son desafiadas por este punto de luz pálida. Nuestro planeta es una mota solitaria de luz en la gran oscuridad cósmica que nos envuelve. En nuestra oscuridad, en toda esta inmensidad, no hay ni un indicio de que la ayuda llegará desde algún otro lugar para salvarnos de nosotros mismos.

La Tierra es el único mundo conocido hasta ahora que alberga vida. No hay ningún otro lugar, al menos en el futuro próximo, al cual nuestra especie pudiera migrar. Visitar, sí. Colonizar, aún no. Nos guste o no, de momento la Tierra es donde tenemos que quedarnos.

Se ha dicho que la Astronomía es una experiencia de humildad y construcción del carácter. Quizá no hay mejor demostración de la necedad de los prejuicios humanos que esta imagen distante de nuestro minúsculo mundo. Para mí, subraya nuestra responsabilidad de tratarnos los unos a los otros de una forma más bondadosa, y de preservar ese punto azul claro, el único hogar que jamás hemos conocido."
Carl Sagan, “Pale Blue Dot”, 1994
http://lasegundapuerta.com

El Principio de Pareto.-

El principio de Pareto es también conocido como la regla del 80:20 y recibe este nombre en honor a Wilfredo Pareto, quien lo enunció por primera vez.

Pareto observó que la gente en su sociedad se dividía naturalmente entre los «pocos de mucho» y los «muchos de poco», y se dividían así en dos grupos de proporciones 80:20 tales que el grupo minoritario, formado por un 20% de población, ostentaba el 80% de algo y el grupo mayoritario, formado por un 80% de población, el 20% de algo. Estas cifras son meramente descriptivas. No son exactas y pueden variar. Su aplicación reside en la descripción de un fenómeno y como tal es aproximada y ligeramente adaptable a cada caso particular.

El principio de Pareto se ha aplicado con éxito a los ámbitos de la política y la Economía. Se describió cómo una población de aproximadamente el 20% ostentaba el 80% del poder político y la abundancia económica, mientras que el otro 80% de población, lo que Pareto denominó «las masas», se repartía el 20% restante de la riqueza y tenía poca influencia política. Así sucede aproximadamente en el reparto de los bienes naturales y la riqueza mundial.

Si observamos la economía actual, podemos comprobar que sigue vigente. Triste verdad.

Wilfredo Federico Damaso Pareto (15 de julio de 1848, París - 19 de agosto de 1923, Ginebra) fue un sociólogo, economista y filósofo italiano.

Datos biográficos

Pareto realizó importantes contribuciones al estudio de la economía y de la sociología, especialmente en el campo de la distribución de la riqueza y el análisis de las elecciones individuales. Fue el creador del concepto eficiencia de Pareto, y contribuyó, con ideas como la de la curva de indiferencia, al desarrollo de la microeconomía.

Economía

Es famoso por su observación de que, en Italia, el 20 por ciento de la población poseía el 80 por ciento de la propiedad, observación que posteriormente Joseph Juran y otros populizarían con el nombre de "principio de Pareto", creando el concepto distribución de Pareto.

El índice de Pareto es la medida de la desigualdad de la distribución del ingreso.

Wilfredo Pareto fue un autor muy prolífico. Escribió obras de economía y panfletos antigubernamentales desde 1870 hasta la llegada de Mussolini, criticando el intervencionismo y la falta de democracia. En la primera etapa de su desarrollo intelectual, que luego tomaría otro giro, fue continuador de los neoclásicos y demócrata radical.

En sociología fue un gran innovador. Despreció algunos postulados económicos (pensamiento cien por ciento racional) desde la sociología, tomando en consideración los elementos residuales instintivos, no lógicos ni racionales.

Política

Para Pareto hay dos clases de hombres: los "zorros" y los "leones". Los "zorros" son calculadores, pensadores y materialistas, mientras que los "leones" son conservadores, idealistas, resuelven por la fuerza y son burocráticos.

Pareto introduce el concepto de élite. Para Pareto, la élite está definida y constituida, a la vez, por los mejores elementos de la sociedad. La élite no es hereditaria y, por lo tanto, habrá una circulación de élites.

También utiliza este concepto en otro sentido: en el sentido de quienes gobiernan. Lo ideal sería que coincidiera la élite funcional (los mejores) con la élite del poder. Pero esto no es completamente así, pues hay quien gobierna sin ser élite (por influencias, familias, etc.). Cuando se vuelve excesivo el número de aquellos que gobiernan sin pertenecer a la élite funcional, surgen la decadencia y el colapso. "La historia es un cementerio de aristocracias", afirma.

La élite del poder se cierra frente a la nueva élite que surge de la masa, pero acaba siendo sustituida. Es un ciclo. Puede suceder a través de una revolución o por sustitución gradual. Una buena élite es aquella donde hay un buen equilibrio entre zorros y leones. Cuando hay muchos zorros en la élite, los leones se rebelan, y viceversa. Cuando una élite es decadente, se debe exterminar; la élite debe ser de calidad y circulante.

Pareto influyó mucho sobre el fascismo italiano. Los fascistas intentaron apropiarse de Pareto, y Pareto en cierta manera les correspondió (Mussolini le nombró senador vitalicio), a pesar de estar en desacuerdo con algunas de sus políticas.





El anciano y la niña.

Un día cuando estaba en el parque paseando a los perros vi a varias madres corriendo hacia la zona en la que los niños jugaban. Me acerque para ver que había sucedido, vi como las madres estaban levantando del suelo a un anciano al tiempo que le recriminaban, mientras junto a él una madre abrazaba a una niña de unos 5 o 6 años.

El anciano repetía de forma insistente.
- Disculpen, perdonen, no saben cuanto lo siento, lo siento.
- ¿como esta la niña?, ¿como esta la niña?

Mientras tanto la madre preocupada le preguntaba a su niña.
- ¿estas bien, te duele algo?
- ¿No mamá, a mi no me duele nada, y al Sr. Abuelo?

Su madre no dejaba de toquetear a la niña para ver si tenía algo roto, pero la niña se sentía molesta por tanto toqueteo de la madre, mientras preocupada por aquel señor de avanzada edad, la niña repetía.

- ¿Sr. Abuelo, le duele?, ¿le duele algo Sr. Abuelo?

Entre tanto ruido y alboroto la niña y el anciano no se oían el uno al otro, solo se escuchaban las voces y los gritos de las madres de los niños recriminando al anciano con insinuaciones ofensivas….

- ¿que le iba ha hacer el degenerado?.
- (otra decía), si ya hay pederastas por todos sitios.
- (y otra añadía), yo he visto como se le tiraba encima.
- seguro que si no estamos nosotras a saber si le hace algo o se la lleva.

La niña, viendo el sonrojo de estupor del anciano con una respiración cansada y forzada mientras se sentaba muy despacio por su avanzada edad en el banco del parque, y viendo a aquellas madres riñendo al anciano.

- !!!!Bastaaa!!!!!!!!!. - dice la niña gritando.
De la fuerza del grito, su madre se aparta de ella y las otras señoras se callan al unísono, haciéndose un silencio absoluto. La niña se acerca al anciano y le dice.

- Me toca a mí. - se acerca a la mejilla del anciano y le da un beso.
- ahora tú. - le dice la niña al anciano.

Este sonríe de forma muy tierna mientras se limpia las manos llenas de la tierra que han tocado en el suelo del parque tras la caída, y de su bolsillo saca un pañuelo que abre muy despacio.
- Ahora tú. - le dice el anciano a la niña.
- ¿cierro los ojos? - pregunta la niña.
- No. solo sopla. - responde el anciano.

Con una inmensa emoción en los ojos la niña sopla como si le fuera la vida en ello, y el anciano abre lentamente con su mano el pañuelo, dejando ver una antigua cajita de madera con la forma de una mariposa labrada a mano.
- !!!!Que Bonita!!!!. - dice gritando de emoción la niña.
- ¿Te gusta? - le pregunta el anciano.
- si. - responde la niña.
- Pues es tuya. - le dijo el anciano.
- ¿de verdad? - pregunta la niña.
- Claro. - replica con firmeza el anciano.

Y continuó… me la dejó tu abuela en el club de jubilados el mes pasado y me dijo que cuando vinierais las dos al club que jugase contigo a “vuelta y beso” como hacías con tu abuelo, y que este seria tu premio, y como no vinisteis, he venido yo a jugar contigo aquí al parque.

- Ya. - le respondió la niña.
- Es, es que mi abuela ya se ha ido con el abuelo. y no podrá venir mas.
- Lo sé, ven a jugar siempre que quieras conmigo al club
-¿vale? - le dijo el anciano.

- ¿me llevarás? - dijo la niña mirando a su madre.
Y esta entre lágrimas contesto.
- Claro mi amor, como no, claro mi amor, siempre que quieras.

ssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss

Otra historia para pensar:

Un día el bosque ardió en llamas, todos los animales comenzaron a correr para salvar su pellejo, pero allí había un Colibrí, que estaba recogiendo una y otra vez agua del río para verterla sobre el fuego.
En eso que se le acercó el León y le dijo en tono de pregunta:

¿Es que acaso crees que con ese pico pequeño vas a apagar el incendio?
y el colibrí le contesto:
Yo sé que no lo puedo apagar solo. Pero al menos estoy haciendo mi parte.

sssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss

....y otra más para meditar:

El Pescador.

Un hombre rico y emprendedor se horrorizó cuando vio a un pescador tranquilamente recostado junto a su barca contemplando el mar y fumando apaciblemente su pipa después de haber vendido el pescado.
-¿Por qué no has salido a pescar? –le preguntó el hombre emprendedor.
-Porque ya he pescado bastante por hoy –respondió el apacible pescador.
-¿Por qué no pescas más de lo que necesitas?- insistió el industrial.
-¿Y qué iba a hacer con ello? –preguntó a su vez el pescador.
-Ganarías más dinero –fue la respuesta –y podrías poner un motor nuevo y más potente a tu barca. Y podrías ir a aguas más profundas y pescar más peces. Ganarías lo suficiente para comprarte unas redes de nylon, con las que sacarías más peces y más dinero. Pronto ganarías para tener dos barcas… Y hasta una verdadera flota. Entonces serías rico y poderoso como yo.
-¿Y que haría entonces? –preguntó de nuevo el pescador.
-Podrías sentarte y disfrutar de la vida –respondió el hombre emprendedor.
-¿Y qué crees que estoy haciendo en este preciso momento? –respondió sonriendo el apacible pescador.

Monday, May 19, 2008


Corrupción.

INDICE:
1.
Definiendo Corrupción
2.
Causas. La corrupción en la Sociedad
3.
Pobreza
4.
La corrupción en el Régimen
5.
La corrupción en el Estado y la Burocracia
6.
Gobernabilidad y Corrupción
7.
Consecuencias
8.
Soluciones y mecanismos contra la corrupción
9.
Bibliografía

Definiendo Corrupción

Corromper significa dañar, alterar, echar a perder, viciar, pervertir. Cambiar el propósito originario de una cosa, que deviene en algo negativamente considerado por la moral social. Siguiendo ese sentido la definición actual, generalizada entre los expertos en la materia, la corrupción es el uso de la posición y el poder públicos para fines ilegítimos, inmorales, ilegales o diferentes a lo formalmente establecido.

Creemos que para una más exacta definición, se debe tener en cuenta, un sentido laxo de lo que corresponde a lo público. (Estévez, 2005) (Pope, 2000) Pues lo público no necesariamente es un ministerio de gobierno de una nación que debe decidir el destino de los fondos encomendados por su pueblo. Público también es la dirección de un gremio o un sindicato, o el accionar de una empresa de servicios públicos, aunque sea una empresa privada.

Es decir, todas aquellas funciones y estructuras que tienen que ver con lo público y la política. Esto es, el bien común, la cosa pública, si no de "todos", por lo menos de "los muchos".
No hay que olvidar tampoco que la mayoría de las veces en un hecho de
corrupción están involucradas personas que no pertenecen al mundo de lo público, sino al mundo privado. Como es la tipología clásica del "cohecho". En cuyo caso esos privados serían corruptores y por lo tanto también susceptibles de derecho penal.

Muchas veces hemos escuchado decir en Argentina que el problema de nuestro país es la corrupción y que ésta ha invadido al Estado. De esta forma, sostienen, se ha conformado un Estado perverso, manejado por una clase política también perversa cuyo objetivo es llenarse los bolsillos y estafar a la sociedad. Sostenemos aquí en cambio, que estas proposiciones nos dejan una imagen distorsionada de la realidad. Una imagen en la que nuestra sociedad, ingenua y pasiva, se encuentra condenada al fracaso debido al mal manejo que de ella hacen un grupo ("los políticos") y a una institución ("el Estado").

Como parásitos que viven y manipulan a nuestra sociedad, esta "clase" política no ha sabido llevar a la sociedad al puerto que merece.

De esta manera, con una visión muy conveniente a una sociedad que se victimiza a sí misma, que quiere transferir su culpa, se soluciona el difícil problema que significa comprender la complejidad de la situación argentina en todas sus dimensiones.

Permitiéndonos, por otro lado, volver a la cómoda y calmada resignación de nuestros asuntos privados.
Sostenemos aquí que la causa de la corrupción que reina en nuestro
sistema no debe buscarse solo en el Estado, sino en la sociedad.

A pesar de las visiones más hegelianas (Hegel, 1975), el Estado no nace de la nada, de una idea o en forma descendente, sino que se desprende necesariamente de una sociedad. El Estado es una continuación y un componente de todo el sistema social. Y si el Estado baila al ritmo que la sociedad le marca, lo que se impute a éste, tendrá que hacerse cargo aquélla.

Palabras Clave: corrupción – anti corrupción – ética publica -gobernabilidad democrática - soborno – enriquecimiento ilícito – transparencia – administración publica – burocracia – políticos – política - estado .

Causas

La corrupción en la Sociedad

En las Ciencias Sociales se he tratado el tema de la corrupción como problema estructural en alusión al concepto de "anomia" o falta de normas. Para Merton (2002), la cultura sería "el cuerpo organizado de valores normativos que gobierna la conducta que es común a individuos de determinada sociedad o grupo." Es decir que esto comprende valores y reglas de conducta. Asimismo, la estructura social sería el "cuerpo organizado de relaciones sociales que mantienen entre sí diversamente los individuos de una sociedad o grupo".

De esta manera, la anomia o falta de normas sería la disyunción aguda entre las normas y objetivos culturales por un lado, y las capacidades socialmente estructuradas para los individuos del grupo de obrar de acuerdo con aquellas pautas culturales por el otro.

Es decir que la anomia sería cuando la cultura exige ciertos logros y cierto tipo de conducta que la estructura social impide o dificulta en forma grave llevar a cabo. Un ejemplo de ello para Merton sería el caso norteamericano, donde existe una cultura que da mucha importancia al éxito material, mientras que la posición en la estructura social de muchas personas les impide alcanzar ese éxito efectivamente.

La clase baja, sostiene Merton, puede lograr a lo sumo un título secundario. (Pensemos en las condiciones de esta clase social conformada también, pero no sólo, por personas de complexión negra allá por los años de 1960, y también especialmente al sur del país.)



Esto es igualmente manifiesto en nuestras sociedades latinoamericanas, donde existe también mucho énfasis cultural en lograr cierto nivel de ingresos y consumo, mientras que la movilidad social ascendente intrageneracional (en oposición a la intergeneracional) es escasa o casi inexistente.

Como resultado de esto aparece la anomia y la tendencia a la conducta desviada. El proceso hacia la conducta desviada del individuo se produce porque éste, al manifestársele la meta cultural inasequible por los medios culturalmente legitimados para hacerlo, tiende a buscar una alternativa ilegítima. Esto es, si no puede lograr su nivel de bienestar o no puede satisfacer sus necesidades básicas por los medios socialmente aceptados, lo hará por otros medios.

Este fenómeno no está restringido a cierto sector de la estructura social, sino que se aplica a todos los niveles debido a que el grado en que la meta social ha sido satisfecha es jurisdicción propia de cada individuo y su percepción subjetiva. De esta manera, podemos entender cual es la fuente principal de conducta desviada en una sociedad.

Este trabajo intenta esbozar un marco teórico para el Índice de Percepción de la Corrupción. Sin embargo, creemos de suma importancia recordar los cuidados que en cuanto a la elaboración teórica tiene el uso de este tipo de índices por parte de investigadores y formadores de opinión.
Es comprensiblemente escaso el cúmulo de
datos cuantitativos y estadísticos confiables en cuanto a la problemática de la Corrupción. Es comprensible, primero, porque no se salva de la escasez de datos típica de las Ciencias Sociales y la debilidad y complejidad intrínseca en la construcción de sus índices e indicadores, que por su objeto de estudio hace muy difícil establecer relaciones creíbles entre las variables. Es tentador caer en la elaboración de relaciones espúreas o de poca utilidad en el intento de decir definitivamente algo acerca de la realidad y aportar al avance de la ciencia.

En ese sentido ya podemos dejar de intentar probar, por ejemplo, que las mujeres son más reacias a aceptar sobornos que los hombres; que el fraccionamiento etno lingüístico favorece la corrupción; que las religiones Católica, Ortodoxa y Musulmana (no casualmente queda fuera la protestante) inciden indirectamente aumentando la corrupción; éstas relaciones no son sólo imposibles de sugerir y universalizar sino que son también eventualmente irresponsables.

Así, la mayoría de estas relaciones caerán si se controla, por ejemplo, por las variables socioeconómicas. Como sostiene Estévez (2005): "El impacto de la corrupción sobre el producto bruto interno de un país es uno de los temas más investigados a lo largo de toda la literatura sobre corrupción. Constituye uno de los pocos resultados cuantificados no ambiguos de los estudios sobre corrupción.

El nivel del PBI per cápita es, sin duda, el indicador que posee mayor poder explicativo entre los distintos índices que se suelen utilizar para caracterizar este fenómeno." Lo anterior no significa que las conclusiones a las que se intenta frecuentemente arribar no sean efectivamente correctas, sino que no es esa la manera de darles pretensión científica. Pues la experiencia real de los legos en la materia efectivamente demuestran que para bajar la corrupción inciden positivamente una mayor participación ciudadana, una prensa libre, criterios independientes de elección de los jueces, libertad de información, etc. Todos campos en los que los países del primer mundo, democrático, participativo, libre, rico y muchas veces protestante, lleva naturalmente la delantera.

Lo mismo vale, claro está, para el uso que de este índice hacen los formadores de opinión en su intento de tomar y formar partido.

Pobreza

La pobreza es tanto causa como efecto de la corrupción. Es causa porque en un ambiente de pobreza, las necesidades son muchas y las tentaciones para corromperse por ende más fuertes. Además, las características que acompañan la pobreza (bajo nivel educativo por ejemplo) hacen que sea más difícil realizar un efectivo control hacia los centros de poder.

Por otro lado, no son los sectores de bajos recursos los principales usuarios del sistema de instituciones y prácticas corruptas, sino los que tienen efectivamente dinero para sobornar, y una empresa que fortalecer, crear o proteger. En este sentido, los pobres parecen ser víctimas antes que principales beneficiarios del sistema.

En cuanto a la relación pobreza – corrupción, con altos salarios de funcionarios públicos y una población de buen poder adquisitivo, instruida y participativa, con instituciones fuertes, (características todas que suelen aparecer juntas) es lógico que se encuentren menores grados de corrupción.

Sin embargo, se debe tener cuidado al suponer una relación causal determinante absoluta y única, ya que existen casos de países más pobres y con menos corrupción que otros.
Según Estévez (2005), "Desde la
óptica social la corrupción se ha instalado como factor determinante de los escenarios de extrema pobreza que padecen grandes proporciones del planeta."

Aunque la pobreza parece ser una causa en extremo importante, no puede decirse, sin embargo, que sea la única, y por ende no se puede reducir todo a ella. Además, significaría igualar pobreza con deshonestidad (Pope, 2000). Lo cual como ya vimos depende mucho más del proceso de anomia definido anteriormente.

La corrupción en el Régimen

Veamos ahora qué pasa con la corrupción en nuestras democracias latinoamericanas. Un factor crucial para entender nuestros regímenes de gobierno es que éstos no son una construcción sui generis sino un transplante, en donde el órgano ha generado particulares formas de adaptación al cuerpo social.

Esta forma de gobierno, que podemos llamar democracia moderna o poliarquía y ha tenido su origen en el cuadrante nor occidental del planeta, ha cobrado en nuestros países una forma muy distinta que creemos merecedora de un análisis específico (que ya ha comenzado) por parte de la Ciencia Política.

La única institución comparable con las democracias del primer mundo son las elecciones. El resto de las instituciones democráticas como los tribunales, la separación de poderes, los pesos y contrapesos, el electorado ilustrado, la libertad de expresión e información, la existencia de información alternativa, el sometimiento pleno del poder militar sobre el civil, la igualdad real de oportunidades, la igualdad ante la ley, etc. están ausentes o sumamente deterioradas.
Existen dos tipos de instituciones, las formales y las informales. En nuestras democracias la brecha entre estas instituciones formales que guían la conducta y la conducta real de los individuos es demasiado grande. Estas prácticas informales, separadas de lo que en realidad debería ser, van progresivamente dejando de ser prácticas aisladas, desviaciones ínfimas a la regla, para transformarse poco a poco en instituciones informales de uso cada vez más generalizado.


Así, de pronto, nos encontramos con un complejo institucional informal que es el que efectivamente nos gobierna. Se trata de viejos códigos, usos y prácticas grabadas en nosotros como el tiempo graba la piedra. A simple vista cualquiera podría argüir el factor de imprevisibilidad que trae estas prácticas corruptas, en nuestras relaciones sociales y comerciales.
Pero una vez que las prácticas se han institucionalizado nos permiten predecir el
comportamiento del otro, y de hecho efectivamente lo hacemos. Así, donde el extranjero ve caos, el nativo contempla un orden, auque informal, que existe y funciona por lo bajo, que todos entendemos y consecuentemente todos podemos preveer.

Estamos hablando específicamente de las transacciones particularistas a nivel jerárquico, del clientelismo político, el patronazgo, el nepotismo (preferencia de parientes para cargos públicos), favores personales en abuso de la autoridad que da el cargo y otros actos flagrantemente ilegales.


Todas estas prácticas las podemos considerar, como lo hace O´Donell (1996), dentro del concepto abstracto de particularismo, pues se oponen a la acción universalista y la racionalidad colectiva. Este particularismo, dentro del cual ubicamos la corrupción, es antagónico con una de las principales instituciones no sólo de la democracia, sino del republicanismo: la separación entre las esferas pública y privada.

Se confunden el interés particular con el interés general, las finanzas públicas con las finanzas privadas del funcionario. Lo público es también mío cuando me conviene, pero no es de nadie cuando es necesario que salga en su defensa como ciudadano. En ese sentido, se puede decir que los latinoamericanos estamos desde siempre muy acostumbrados a tener limpia la casa y sucia la vereda. En latinoamérica, en este capitalismo del tipo dependiente, el particularismo y la brecha entre el país real y el país legal están anclados en nuestra historia desde el comienzo, y constituye un factor integrante de su orden socioeconómico.

Nos gustaría remarcar que en estas sociedades, el reinado del particularismo hace más fácil al poderoso en general y al adinerado en particular influenciar y sesgar en su beneficio el proceso de toma de decisiones de la sociedad. En ese sentido, el reinado del particularismo se constituye en algunos casos como elemento integrante y fundamental de un régimen político para su correcto (aunque quizás denostable) funcionamiento.

La corrupción en el Estado y la Burocracia

Mucho se ha escrito sobre las fallas en el funcionamiento burocrático y el particularismo en el Estado. No enumeraremos aquí las distintas soluciones que se han planteado teóricamente para este problema práctico.

En cambio, plantearemos las limitaciones de un enfoque que tiene su correlato en los análisis ligeros del sentido común. Este enfoque, entiende los particularismos como patologías de un cuerpo enfermo, arcaico, que se resuelven mejorando las pautas de organización y sobre todo "modernizando" la estructura burocrática.

Además, ve a la burocracia como un sistema que produce bienes públicos al igual que una empresa produce bienes privados. Consecuentemente se ocupan en imaginar las condiciones bajo las cuales podría maximizarse su producto. Basan sus conclusiones en la distinción, perfectamente descripta por Oszlak (1981), entre racionalidad política y racionalidad técnica.

Mientras la racionalidad política sería apasionada, interesada, conflictiva e inconstante, la racionalidad técnica sería racional, aplomada, impersonal y estaría desinteresadamente entregada a un único objetivo fuera de todo conflicto. Así, solo se trataría de ver cuál es la falla técnica que merma la eficiencia en la producción, o cuál la interferencia "irracional" que provoca disfunciones en el sistema y aplicar el remedio.

Estas visiones parecen no comprender acabadamente el funcionamiento de la Burocracia y, sobre todo, lo que es el Estado.

Sostenemos aquí, con Oszlak, que los particularismos están alimentados por la contradicción de los roles del Estado.El Estado no es defensor del interés general, tampoco el instrumento de la clase dominante, ni el tercero que se para entre el capital y el trabajo como el reconciliador de las clases antagónicas, ni la expresión del Universal que se concretiza como materialización del Espíritu de la Historia. En cambio, creemos que el Estado es todas esas cosas a la vez.

El Estado posee una autonomía relativa. En efecto, esta institución cumple muchos roles, y se alterna en el cumplimiento de cada uno de esos roles predominantes a lo largo de la historia. Cada una de las anteriores interpretaciones del Estado eran estáticas, como imágenes fotográficas de algo que en realidad se encuentra todo el tiempo en movimiento. Lo cual hace imposible tener una visión acabada de su actividad en tan solo un momento.

El Estado y su Burocracia poseen y actúan según un rol formal, esto es, servir el interés general de la sociedad como realización de la idea de lo público. Este rol asume el Estado cuando se encarga de la producción de bienes, regulaciones o servicios que benefician a la sociedad toda, inclusive a largo plazo, o cuando se encarga de mejorar la posición relativa de los sectores desposeídos.

A su vez, el Estado actúa según un rol de garante del sistema capitalista en su conjunto, en tanto y en cuanto beneficia concreta y directamente (sobran estudios sobre la presencia empresarial en la burocracia y el Estado) los intereses de la clase dominante. Son las actividades de sus instituciones, de su aparato regulador, productivo y represivo que tienden a asegurar esa dominación y a solucionar los problemas coyunturales a los que el sistema se enfrenta.

Ejemplos de esta actividad van desde la construcción de infraestructura portuaria para que los empresarios puedan vender sus productos, pasando por la asistencia financiera, y terminando por la actividad represiva de las agencias de seguridad para el disciplinamiento de la mano de obra.Por último, existe un rol sectorial de la burocracia (desplazamiento de objetivos) que tiene que ver con la medida en que ésta se convierte en un grupo de presión, busca ser legítimo traductor e intérprete del interés general de la sociedad a la vez que persigue y defiende sus propios intereses. Ejemplos de estos intereses son: garantizar la expansión continua y la mayor autonomía operativa, la apropiación legítima de recursos adicionales, la obtención de mejores condiciones laborales, inmunidades, privilegios, etc.

El gran problema para entender al Estado es justamente que estos roles funcionan de manera superpuesta y en contradicción continua.

El Estado es un complejo institucional que no se sitúa por encima de los conflictos sociales sino que es cruzado por éstos y por la política.

Haciendo a un lado ahora al funcionariado político, muchos estudios han tratado sobre el lobby, los grupos de presión y los "anillos burocráticos". Se nos advierte allí sobre las conexiones personales entre funcionarios de una agencia y el empresariado susceptible de regulación.
Estos empresarios y lobbystas, controlando la agencia, logran una llegada rápida y directa a la autoridad, mientras se aseguran que la materia de regulación no quede a merced del control político de la
legislatura y los vaivenes electorales y, en cambio, quede recluida al supuesto "conocimiento experto".

Es decir, es más fácil para los intereses mejor organizados y más poderosos controlar las políticas y extender los particularismos a nivel de las agencias, en la fase de implementación, que ha nivel de la formulación en las legislaturas y/o ejecutivos.

De manera que es claro que no se resolverán los problemas de particularismo en la conducta del político y el burócrata con misiones de asistencia técnica de consultorías nacionales y extrajeras que vengan aséptica y científicamente a aplicar criterios modernos de organización. Esta forma simplista de entender al Estado comete, a nuestro criterio, el viejo error de tomar la causa por el efecto y el efecto por la causa a la vez que pretende solucionar un problema complejo y profundo, como todo lo que concierne a los hombres, aplicando, sin más, fórmulas teóricas concebidas a priori.

La división de la racionalidad política y técnica sirve, también, a los propósitos tanto de los políticos como de los técnicos. Porque esta dicotomía constituye un cómodo mecanismo de creación de "chivos expiatorios". Si una política falla, es inapropiada o se sabotea, es muy fácil echarle la culpa a la burocracia, ese aparato indefinido e impersonal donde todo el mundo sabe reina la "rutina, la ineficiencia y la corrupción". En última instancia, nunca se sabrá en qué lugar del desgastante proceso de implementación dejaron de cumplirse los objetivos previstos y debe correr con la responsabilidad.

En lo que hace a las especificidades del Estado y su Burocracia debemos tener en cuenta que su formación fue determinada por la necesidad deliberada de construir una Nación y de adaptarlo a sucesivos y distintos modelos económicos de inserción al mercado internacional.
Estos distintos patrones de
desarrollo que se intentaron en el país fueron dejando su marca en el Estado. No es nuestra intención aquí hacer un análisis de cada uno de ellos y su impacto, pero proponemos al lector imaginar la administración colonial, donde los particularismos estaban a la orden del día, pasando por el modelo liberal agro exportador a partir de la independencia y más tarde un modelo mercado internista con un fuerte componente industrial.

Estos modelos, enmarcados en un capitalismo dependiente y periférico conservaron contradicciones que hicieron necesaria una activa intervención estatal. Y estas intervenciones iban dejando su marca en los usos, costumbres y formas del Estado. Como consecuencia de estas contradicciones, el Estado se vio, por ejemplo, en la necesidad de convertirse en empleador forzado de la mano de obra que el mercado no podía absorber, en la utilización del empleo público como medio de patronazgo político y retribución de lealtades partidarias.