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Friday, July 25, 2008

Para meditar sobre nuestra vida...



Carta a un amigo.

Benjamín:
Hace unos días asistí a una charla acerca de los logros científicos de la misión planetaria Cassini-Huygens, de las agencias espaciales estadounidense y europea (NASA y ESA). Espectacular misión, desde la precisa dinámica de vuelo para llegar hasta Saturno después de un viaje de siete años, hasta los resultados sobre el planeta y sus satélites Titán y Encelado. Durante la charla, una imagen llamó poderosamente mi atención…

Aprovechando su paso por detrás de Saturno, y dejando al Sol detrás del planeta, Cassini obtuvo la maravillosa imagen que se muestra justo debajo de este párrafo. El pequeño punto blanco a la izquierda de Saturno es nuestra Tierra, ese 'punto azul claro', nuestro precioso y -exclusivamente por responsabilidad de la especie humana- convulso planeta Tierra.

Imágenes panorámicas de Saturno y su sistema de anillos obtenidas por la nave Cassini en el 2006. A la izquierda del planeta y al lado de los anillos más brillantes se ve al fondo la Tierra 'nuestra casa'. (Cortesía NASA/JPL-Caltech).





Al verla no pude sino pensar en las palabras que escribió Carl Sagan cuando la sonda Voyager 1 tomó en 1994 una imagen similar de la Tierra, desde un punto aun más alejado del Sistema Solar, más allá de la órbita de Plutón:

“Mira de nuevo ese punto. Eso es ‘aquí’. Eso es casa. Eso es ‘nosotros’. Sobre él, todo aquel que amas, todo aquel que conoces, todo aquel del que has oído hablar, cada ser humano que ha existido, y que vivió su vida. La suma de nuestra alegría y sufrimiento, los miles de religiones, ideologías y doctrinas económicas seguras de sí mismo, cada cazador y recolector, cada héroe y cobarde, cada creador y destructor de la civilización, cada rey y campesino, cada joven pareja enamorada, cada madre y padre, cada niño esperanzado, inventor y explorador, cada maestro de moral, cada político corrupto, cada ‘superestrella’, cada ‘líder supremo’, cada santo y pecador en la historia de nuestra especie vivió ahí, en una mota de polvo suspendida en un rayo de luz del sol.

La Tierra es un escenario muy pequeño en una vasta arena cósmica. Piensa en los ríos de sangre derramada por todos esos generales y emperadores, para que, en gloria y triunfo, pudieran convertirse en amos momentáneos de una fracción de un punto. Piensa en las interminables crueldades infligidas por los habitantes de una esquina de ese píxel sobre los apenas distinguibles habitantes de alguna otra esquina; lo frecuente de sus incomprensiones, lo ávidos de matarse unos a otros, lo ferviente de su odio.

Nuestras actitudes, nuestra imaginada arrogancia, la ilusión ficticia de que tenemos una posición privilegiada en el Universo, son desafiadas por este punto de luz pálida. Nuestro planeta es una mota solitaria de luz en la gran oscuridad cósmica que nos envuelve. En nuestra oscuridad, en toda esta inmensidad, no hay ni un indicio de que la ayuda llegará desde algún otro lugar para salvarnos de nosotros mismos.

La Tierra es el único mundo conocido hasta ahora que alberga vida. No hay ningún otro lugar, al menos en el futuro próximo, al cual nuestra especie pudiera migrar. Visitar, sí. Colonizar, aún no. Nos guste o no, de momento la Tierra es donde tenemos que quedarnos.

Se ha dicho que la Astronomía es una experiencia de humildad y construcción del carácter. Quizá no hay mejor demostración de la necedad de los prejuicios humanos que esta imagen distante de nuestro minúsculo mundo. Para mí, subraya nuestra responsabilidad de tratarnos los unos a los otros de una forma más bondadosa, y de preservar ese punto azul claro, el único hogar que jamás hemos conocido."
Carl Sagan, “Pale Blue Dot”, 1994
http://lasegundapuerta.com

El Principio de Pareto.-

El principio de Pareto es también conocido como la regla del 80:20 y recibe este nombre en honor a Wilfredo Pareto, quien lo enunció por primera vez.

Pareto observó que la gente en su sociedad se dividía naturalmente entre los «pocos de mucho» y los «muchos de poco», y se dividían así en dos grupos de proporciones 80:20 tales que el grupo minoritario, formado por un 20% de población, ostentaba el 80% de algo y el grupo mayoritario, formado por un 80% de población, el 20% de algo. Estas cifras son meramente descriptivas. No son exactas y pueden variar. Su aplicación reside en la descripción de un fenómeno y como tal es aproximada y ligeramente adaptable a cada caso particular.

El principio de Pareto se ha aplicado con éxito a los ámbitos de la política y la Economía. Se describió cómo una población de aproximadamente el 20% ostentaba el 80% del poder político y la abundancia económica, mientras que el otro 80% de población, lo que Pareto denominó «las masas», se repartía el 20% restante de la riqueza y tenía poca influencia política. Así sucede aproximadamente en el reparto de los bienes naturales y la riqueza mundial.

Si observamos la economía actual, podemos comprobar que sigue vigente. Triste verdad.

Wilfredo Federico Damaso Pareto (15 de julio de 1848, París - 19 de agosto de 1923, Ginebra) fue un sociólogo, economista y filósofo italiano.

Datos biográficos

Pareto realizó importantes contribuciones al estudio de la economía y de la sociología, especialmente en el campo de la distribución de la riqueza y el análisis de las elecciones individuales. Fue el creador del concepto eficiencia de Pareto, y contribuyó, con ideas como la de la curva de indiferencia, al desarrollo de la microeconomía.

Economía

Es famoso por su observación de que, en Italia, el 20 por ciento de la población poseía el 80 por ciento de la propiedad, observación que posteriormente Joseph Juran y otros populizarían con el nombre de "principio de Pareto", creando el concepto distribución de Pareto.

El índice de Pareto es la medida de la desigualdad de la distribución del ingreso.

Wilfredo Pareto fue un autor muy prolífico. Escribió obras de economía y panfletos antigubernamentales desde 1870 hasta la llegada de Mussolini, criticando el intervencionismo y la falta de democracia. En la primera etapa de su desarrollo intelectual, que luego tomaría otro giro, fue continuador de los neoclásicos y demócrata radical.

En sociología fue un gran innovador. Despreció algunos postulados económicos (pensamiento cien por ciento racional) desde la sociología, tomando en consideración los elementos residuales instintivos, no lógicos ni racionales.

Política

Para Pareto hay dos clases de hombres: los "zorros" y los "leones". Los "zorros" son calculadores, pensadores y materialistas, mientras que los "leones" son conservadores, idealistas, resuelven por la fuerza y son burocráticos.

Pareto introduce el concepto de élite. Para Pareto, la élite está definida y constituida, a la vez, por los mejores elementos de la sociedad. La élite no es hereditaria y, por lo tanto, habrá una circulación de élites.

También utiliza este concepto en otro sentido: en el sentido de quienes gobiernan. Lo ideal sería que coincidiera la élite funcional (los mejores) con la élite del poder. Pero esto no es completamente así, pues hay quien gobierna sin ser élite (por influencias, familias, etc.). Cuando se vuelve excesivo el número de aquellos que gobiernan sin pertenecer a la élite funcional, surgen la decadencia y el colapso. "La historia es un cementerio de aristocracias", afirma.

La élite del poder se cierra frente a la nueva élite que surge de la masa, pero acaba siendo sustituida. Es un ciclo. Puede suceder a través de una revolución o por sustitución gradual. Una buena élite es aquella donde hay un buen equilibrio entre zorros y leones. Cuando hay muchos zorros en la élite, los leones se rebelan, y viceversa. Cuando una élite es decadente, se debe exterminar; la élite debe ser de calidad y circulante.

Pareto influyó mucho sobre el fascismo italiano. Los fascistas intentaron apropiarse de Pareto, y Pareto en cierta manera les correspondió (Mussolini le nombró senador vitalicio), a pesar de estar en desacuerdo con algunas de sus políticas.





El anciano y la niña.

Un día cuando estaba en el parque paseando a los perros vi a varias madres corriendo hacia la zona en la que los niños jugaban. Me acerque para ver que había sucedido, vi como las madres estaban levantando del suelo a un anciano al tiempo que le recriminaban, mientras junto a él una madre abrazaba a una niña de unos 5 o 6 años.

El anciano repetía de forma insistente.
- Disculpen, perdonen, no saben cuanto lo siento, lo siento.
- ¿como esta la niña?, ¿como esta la niña?

Mientras tanto la madre preocupada le preguntaba a su niña.
- ¿estas bien, te duele algo?
- ¿No mamá, a mi no me duele nada, y al Sr. Abuelo?

Su madre no dejaba de toquetear a la niña para ver si tenía algo roto, pero la niña se sentía molesta por tanto toqueteo de la madre, mientras preocupada por aquel señor de avanzada edad, la niña repetía.

- ¿Sr. Abuelo, le duele?, ¿le duele algo Sr. Abuelo?

Entre tanto ruido y alboroto la niña y el anciano no se oían el uno al otro, solo se escuchaban las voces y los gritos de las madres de los niños recriminando al anciano con insinuaciones ofensivas….

- ¿que le iba ha hacer el degenerado?.
- (otra decía), si ya hay pederastas por todos sitios.
- (y otra añadía), yo he visto como se le tiraba encima.
- seguro que si no estamos nosotras a saber si le hace algo o se la lleva.

La niña, viendo el sonrojo de estupor del anciano con una respiración cansada y forzada mientras se sentaba muy despacio por su avanzada edad en el banco del parque, y viendo a aquellas madres riñendo al anciano.

- !!!!Bastaaa!!!!!!!!!. - dice la niña gritando.
De la fuerza del grito, su madre se aparta de ella y las otras señoras se callan al unísono, haciéndose un silencio absoluto. La niña se acerca al anciano y le dice.

- Me toca a mí. - se acerca a la mejilla del anciano y le da un beso.
- ahora tú. - le dice la niña al anciano.

Este sonríe de forma muy tierna mientras se limpia las manos llenas de la tierra que han tocado en el suelo del parque tras la caída, y de su bolsillo saca un pañuelo que abre muy despacio.
- Ahora tú. - le dice el anciano a la niña.
- ¿cierro los ojos? - pregunta la niña.
- No. solo sopla. - responde el anciano.

Con una inmensa emoción en los ojos la niña sopla como si le fuera la vida en ello, y el anciano abre lentamente con su mano el pañuelo, dejando ver una antigua cajita de madera con la forma de una mariposa labrada a mano.
- !!!!Que Bonita!!!!. - dice gritando de emoción la niña.
- ¿Te gusta? - le pregunta el anciano.
- si. - responde la niña.
- Pues es tuya. - le dijo el anciano.
- ¿de verdad? - pregunta la niña.
- Claro. - replica con firmeza el anciano.

Y continuó… me la dejó tu abuela en el club de jubilados el mes pasado y me dijo que cuando vinierais las dos al club que jugase contigo a “vuelta y beso” como hacías con tu abuelo, y que este seria tu premio, y como no vinisteis, he venido yo a jugar contigo aquí al parque.

- Ya. - le respondió la niña.
- Es, es que mi abuela ya se ha ido con el abuelo. y no podrá venir mas.
- Lo sé, ven a jugar siempre que quieras conmigo al club
-¿vale? - le dijo el anciano.

- ¿me llevarás? - dijo la niña mirando a su madre.
Y esta entre lágrimas contesto.
- Claro mi amor, como no, claro mi amor, siempre que quieras.

ssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss

Otra historia para pensar:

Un día el bosque ardió en llamas, todos los animales comenzaron a correr para salvar su pellejo, pero allí había un Colibrí, que estaba recogiendo una y otra vez agua del río para verterla sobre el fuego.
En eso que se le acercó el León y le dijo en tono de pregunta:

¿Es que acaso crees que con ese pico pequeño vas a apagar el incendio?
y el colibrí le contesto:
Yo sé que no lo puedo apagar solo. Pero al menos estoy haciendo mi parte.

sssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss

....y otra más para meditar:

El Pescador.

Un hombre rico y emprendedor se horrorizó cuando vio a un pescador tranquilamente recostado junto a su barca contemplando el mar y fumando apaciblemente su pipa después de haber vendido el pescado.
-¿Por qué no has salido a pescar? –le preguntó el hombre emprendedor.
-Porque ya he pescado bastante por hoy –respondió el apacible pescador.
-¿Por qué no pescas más de lo que necesitas?- insistió el industrial.
-¿Y qué iba a hacer con ello? –preguntó a su vez el pescador.
-Ganarías más dinero –fue la respuesta –y podrías poner un motor nuevo y más potente a tu barca. Y podrías ir a aguas más profundas y pescar más peces. Ganarías lo suficiente para comprarte unas redes de nylon, con las que sacarías más peces y más dinero. Pronto ganarías para tener dos barcas… Y hasta una verdadera flota. Entonces serías rico y poderoso como yo.
-¿Y que haría entonces? –preguntó de nuevo el pescador.
-Podrías sentarte y disfrutar de la vida –respondió el hombre emprendedor.
-¿Y qué crees que estoy haciendo en este preciso momento? –respondió sonriendo el apacible pescador.