My Blog List

Saturday, February 12, 2011

LOS VIRUS


Por ejemplo, los virus. Los virus son partículas microscópicas formadas por una cadena de ADN o de ARN, envuelta por una cápsula hecha de proteínas o de lipoproteínas.
Los virus carecen de movimientos autónomos, no comen, no duermen, no realizan intercambios activos de energía con el entorno ni realizan procesos metabólicos; ellos solamente se reproducen y evolucionan bajo condiciones muy concretas. Estas condiciones especiales se dan únicamente cuando los virus invaden a una célula viviente. Si ellos no están en contacto con células vivientes, entonces no se reproducen y tampoco evolucionan. ¿Son los virus seres vivientes o no?
No, los virus no son seres vivientes, sino partículas organizadas que pueden realizar actividades propias de las macro estructuras, como reproducirse, sin poseer por ello la cantidad exacta de energía requerida para la vida (lea abajo un análisis más detallado al respecto) cuando se ponen en contacto con un ser viviente. Los virus poseen un material genético con toda la información necesaria para producir copias de sí mismo en forma exacta, pero sólo pueden hacerlo cuando entran en contacto con un citosol vivo. De otra manera, no pueden reproducirse o evolucionar.
De aquí concluimos que ni el ADN, ni el ARN, ni las proteínas son vida, pues si así fuera, entonces los virus serían seres vivos aún cuando no invadieran a algún otro organismo viviente. (lea abajo un análisis más detallado al respecto)


LOS HEMATÍES

Los hematíes, llamados también eritrocitos o glóbulos rojos, son elementos corpusculares de la sangre de los cordados. La función principal de los hematíes es la de contener a una proteína que transporta Oxígeno y Bióxido de Carbono llamada Hemoglobina.
Los eritrocitos de los mamíferos no se auto-reproducen, no realizan más funciones metabólicas y no contienen material genético (ni ADN ni ARN). Los hematíes se producen a partir de células de la médula ósea llamadas Mieloblastos, las cuales pierden su material genético cuando alcanzan una forma juvenil llamada de Normoblasto.
La vida de un hematíe fluctúa entre los 90 y los 120 días y deben ser destruidos al envejecer por células fagocíticas llamadas células retículoendoteliales.
La membrana celular de los hematíes no difiere mucho de las membranas celulares de otros tipos de células, pero su citosol tiene aspecto gelatinoso. ¿Son los hematíes células vivientes o no?
No puede morir lo que está muerto. Los eritrocitos viven después de haber perdido su material genético y la mayor parte de sus organelos. Los eritrocitos mueren cuatro meses después de haber sufrido la pérdida de su material genético. Entonces, vida no es organización, ni ninguna de las moléculas con habilidad de autoreproducirse.
Sí, los hematíes son células vivientes, pues contrariamente a lo que se pensaba, los hematíes experimentan también el proceso de muerte celular programada conocida como apoptosis. ¿Sorprendente? Pues sí, es sorprendente que una célula sin las llamadas moléculas de la vida puedan vivir durante casi cuatro meses.


CONCLUSIONES:
• De los anteriores ejemplos inferimos que la vida no reside ni en las moléculas de ADN y ARN, ni en las proteínas autocatalíticas, sino en el citosol o citoplasma.
• De los anteriores ejemplos, inferimos que la vida no es la organización del sistema, pues los virus mantienen estructuras bajo condiciones propicias aún cuando su organización no es mayor que la de los coacervados de Oparin, y los hematíes, por su parte, no poseen una organización celular tan compleja como la de las demás células del organismo y, sin embargo, viven.
• Es evidente que la vida es un estado cuántico experimentado por las biomembranas.
• De lo tratado en párrafos anteriores concluimos que los ácidos nucleicos no son moléculas vivas, sino que tienen la función primordial de la reproducción del biosistema, la transmisión de las características desde un biosistema hacia su progenie y la dirección de los procesos metabólicos de los biosistemas.
¿Ve Usted la importancia que tenía el haber definido -sistemáticamente y con el apoyo de la evidencia observable- el concepto vida?

¿SON LOS VIRUS SERES VIVIENTES?


Respuesta a la pregunta hecha por el auditorio: ¿"Son los virus las formas vivientes más pequeñas?"
Ciertos sistemas termodinámicos han provocado polémica en el vecindario científico porque, bajo circunstancias explícitas, ellos realizan algunas funciones de los sistemas vivientes macroscópicos. Me refiero a los virus, que son partículas de ácidos nucleicos contenidos por una cápsula generalmente hecha de proteínas, aunque algunos virus de ARN, como algunas partículas parásitas de plantas, estén desnudos, o sea, no contenidos por una cápside.
La particularidad de los virus es que si ellos se encuentran en un campo abiótico, ellos mostrarían características continuas de seres inertes, dado que ellos no son capaces de capturar autónomamente la energía del ambiente para redirigirla hacia procesos metabólicos específicos ni hacia funciones definidas, por ejemplo, la reproducción. Sin duda, cuando los virus se encuentran en un campo abiótico, son seres inertes.
Sin embargo, cuando los virus se posicionan en un campo biótico adecuado, siempre y cuando ese campo biótico sea compatible con las sucesiones genómicas de los virus, éstos serían capaces de replicarse por ellos mismos aprovechándose de la energía y de las moléculas catalíticas del medio biótico en donde ellos progresan como parásitos.
Éstas son las características macroscópicas de los virus por las cuales algunos biólogos los consideran como sistemas vivientes, mientras que otros biólogos consideran que los virus son simplemente sistemas inertes.
Esto no es una cuestión de dogmas ni de creencias personales. Analicemos los hechos de una forma sencilla para obtener un cierre coherente acerca del estado de energía de los virus.


1. Los virus no pueden ocupar autónomamente posiciones en los campos de alta densidad de energía.
2. La sucesión del material genético de los virus coincide con la sucesión de ciertas secciones del ADN o del ARN de las células anfitrionas o parasitadas, de aquí que se considere que los virus se hayan originado como productos de desecho derivados de las células que serían sus anfitrionas en el futuro.
3. Los virus no poseen citosol, para lo cual nosotros hemos demostrado que es la única fase de la materia que puede experimentar el estado de energía de la vida.
4. Los virus no poseen mitocondrias, las cuales son organelos capaces de capturar y almacenar la energía para redirigirla hacia la ejecución de las muchas funciones de un verdadero ser viviente.
5. Los virus no poseen membranas plasmáticas, ni membranas internas, que pudieran experimentar la fuerza motriz protónica.
6. Los virus no poseen membranas capaces de ser excitadas por choques con fotones para capturar la energía liberada después del choque y para usarla luego en la síntesis de moléculas más complejas que pudieran almacenar la energía de activación llevada por los fotones.
7. Los virus no adquieren vida durante su estancia parasitoide en las células anfitrionas, dado que la vida no puede transferirse ni infundirse, sino que los virus son dirigidos por las mismas células anfitrionas para hacerlos coincidir con sus propias características macroscópicas que no tienen nada ver con el estado cuántico de la vida, sino con otros microestados experimentados por las moléculas auto-catalíticas (los ácidos nucleicos, las proteínas catalíticas, las enzimas, etc.).
8. El estado de la energía cuántica (en partículas y ondas) en seres vivientes sólo puede ser experimentado y sólo puede ser mantenido por un arreglo específico de la materia, es decir, sólo por estados con posiciones y movimientos específicos de las moléculas completamente incorporadas al citosol.


FUERZA MOTRIZ PROTÓNICA (FMP)

Respuesta a la pregunta hecha por el auditorio: "Usted ha dicho que la Fuerza Motriz Protónica sería fácil de detectar en sistemas vivientes de otros mundos... ¿Cómo la detectaríamos?"
Una de las dificultades más graves que hemos encarado en la búsqueda de seres vivientes fuera de la Tierra ha sido el reconocimiento de formas vivientes semejantes a los organismos terrestres. Dado que las Leyes Físicas son las mismas para cualquier lugar del Universo conocido y que toda la materia contenida por el Universo conocido está formada por las mismas partículas, nosotros podemos asumir métodos precisos para el reconocimiento inconfundible de formas vivas no terrestres.
Para estar seguros de que algo encontrado en otros planetas es o no es una forma viviente, podríamos tratar de detectar la Fuerza Motriz Protónica (FMP). FMP es una sucesión de modificaciones en el potencial de membrana que acontece a través del traslado de la energía, desde que se captura hasta que se almacena en una molécula compleja, por ejemplo, en una molécula de Glucosa. La FMP ocurre cuando los electrones son transportados por las moléculas de ATP, proceso que impulsa a los protones a saltar hacia la superficie exterior de las membranas de algunos organelos de la célula, como cloroplastos o mitocondrias, o hacia la superficie exterior de las membranas de las células bacterianas.
Después de algunas de mis conferencias sobre Exobiología, algunas personas me han preguntado por un método efectivo para detectar la Fuerza Motriz Protónica.
Una de las formas más fáciles de reconocer que existen seres vivientes en ambientes extraterrestres residiría en el descubrimiento de moléculas de Adenosín Monofosfato (AMP), de Adenosín Difosfato (ADP), de Adenosín Trifosfato (ATP), de Dinucleótido de Nicotinamida Adenín Fosfato (NADP), o de NADPH por medio de fotómetros finamente-afinados incorporados a las sondas robóticas que exploran los suelos planetarios. Si hallásemos sistemas que posean estos compuestos sería evidente que esos sistemas encontrados experimentarían la FMP, y por lo tanto estarían vivos.
Otra manera, mucho más sencilla que la descrita anteriormente, sería produciendo burbujas de Oxígeno en medios de cultivo celulares viscosos que se han enriquecido con suelo del planeta explorado. Si esa tierra fuera el hábitat de bacterias aeróbicas, entonces éstas se acumularían alrededor de las burbujas de Oxígeno. Entonces podríamos detectarlas directamente de una forma mucho más fácil a través de la observación microscópica exhaustiva y estratégica.


SISTEMAS DISIPATIVOS


Los sistemas termodinámicos disipativos son sistemas en un estado termodinámico de no-equilibrio relacionado con el fenómeno de emergencia espontánea del modelo.
En este sentido, los organismos son sistemas termodinámicos disipativos, lo mismo que los cristales, los huracanes, las manchas solares, la mancha roja de Júpiter, los relojes químicos, etc.
Las estructuras termodinámicas disipativas son sistemas termodinámicos en un estado de no-equilibrio termodinámico en el cual las inestabilidades pueden generar un comportamiento global coherente, siempre y cuando sean mantenidos ciertos parámetros dentro de los límites críticos.
Sin embargo, la fluctuación cuántica experimentada por los sistemas termodinámicos disipativos inertes no es la misma fluctuación cuántica experimentada por las estructuras termodinámicas disipativas vivientes.
¿En dónde vemos la diferencia? La diferencia reside en el formato usado por los sistemas termodinámicos disipativos para establecer una serie de intervalos que bloquean el aumento en su entropía local. Mientras que los sistemas termodinámicos disipativos inertes lo hacen espontáneamente, los sistemas termodinámicos disipativos vivos lo hacen autónomamente.
Otra diferencia es que, aunque la entrada de energía sea espontánea para ambas clases de sistemas termodinámicos disipativos, en los sistemas inertes termodinámicos disipativos no sucede una manipulación no-espontánea en la transferencia de la energía interna del sistema, mientras que en los sistemas termodinámicos disipativos vivos ocurre una direccionalidad específica en el traslado de la energía, lo cual permite que ésta sea usada para la conservación del sistema modelo del cual se engendrarán más sistemas modelo.
De esta forma los sistemas termodinámicos disipativos vivos dan continuidad al estado de la energía que les permite bloquear temporalmente y en forma autónoma la difusión o dispersión de su energía interna hacia más microestados disponibles.
Sin embargo, algunos sistemas termodinámicos disipativos inertes pueden crecer, y otros sistemas pueden crecer y auto-replicarse, como si fuesen sistemas termodinámicos disipativos vivientes. Decimos que los sistemas termodinámicos disipativos inertes auto-replicantes experimentan un patrón auto-replicante simple, mientras que los sistemas termodinámicos disipativos vivientes experimentan un modelo auto-replicante complejo.
De aquí, nosotros podríamos pensar que seríamos capaces de diferenciar, con una precisión más alta, a un sistema termodinámico disipativo viviente de un sistema termodinámico disipativo inerte. Sin embargo, el modelo de auto-replicación complejo puede ocurrir en patrones auto-replicantes inertes, por ejemplo en priones, virus, proteínas autocatalíticas y ribozimas, y todas estas estructuras no se pueden considerar sistemas termodinámicos disipativos vivientes porque en ellos la manipulación de la energía transferida para la auto-replicación ocurre espontáneamente, no autónomamente como ocurre en sistemas termodinámicos disipativos vivientes.
Consecuentemente, concluimos que la única diferencia demostrable entre los sistemas termodinámicos disipativos vivientes y los sistemas termodinámicos disipativos inertes es la autonomía en la transferencia direccional para la manipulación de la energía -la cual es capturada espontáneamente por ambas clases de sistemas termodinámicos disipativos- que es experimentada exclusivamente por sistemas termodinámicos auto-replicantes vivientes.
Autor de este tema: Biól. Nasif Nahle


REFERENCIAS
Lang, F., Gulbins, E., Szabo, I., Lepple-Wienhues, A., Huber, S. M., Duranton, C., Lang, K. S., Lang, P. A., Wieder, T. Cell volume and the regulation of apoptotic cell death. J Mol Recognit. 2004 Sep-Oct;17(5):473-80. http://www.ncbi.nlm.nih.gov
Lodish, H., Berk, Arnold, et al; Molecular Cell Biology; pág. 617. W. H. Freeman and Company; 1999, New York, New York.
Medne, Livija. The UBE3A Gene and its Role in Angelman Syndrome. April 2000; http://www.asclepius.com/angel/ube3a.htm  Philadelphia, PA.
Melanie Walsh, Robert J. Lutz, Thomas G. Cotter, and Rosemary O'Connor. Erythrocyte survival is promoted by plasma and suppressed by a Bak-derived BH3 peptide that interacts with membrane-associated Bcl-XL. Blood. 1 May 2002, Vol. 99, No. 9, pp. 3439-3448. Department of Biochemistry and Biosciences Research Institute, National University of Ireland, Cork; and Immunogen Inc, Cambridge, MA.
Moreno, Alvaro. Closure, Identity, and the Emergence of Formal Causation. Annals of the New York Academy of Sciences, Vol. 901; pps. 112-121. New York, NY. 2000.
Nakano, Toru, Kodama, Hiroaki, Honjo, Tasuku. In Vitro Development of Primitive and Definitive Erythrocytes from Different Precursors. Science, Vol 272, Issue 5262, 722-724 , 3 May 1996.
Nahle, Nasif. Conference: Compilation of New Data from Quantum Physics and Cosmology and its Application for Supporting the Theory of Abiogenesis. http://www.biocab.org/Abiogenesis.html  November 10, 2003; New Braunfels TX.
Ham, Arthur W. Histology. J. B. 1974. Lippincott Company. New York, NY.
Ham, Arthur W., Axelrad, Arthur A., Cormack, David H. Blood Cell Formation and the Cellular Basis of Immune Responses. 1979. Lippincott Company. New York, NY.

No comments: